El Ballet Clásico Cubano de Miami, la compañía creada y dirigida por Pedro Pablo Peña desde el 2006 (también conocida por sus siglas en inglés, CCBM) presentó el fin de semana pasado dos funciones de un programa concierto titulado Noche Clásica Española en el teatro Jackie Gleason de Miami Beach.
CCBM es una agrupación con seguidores fieles y entusiastas (mayormente integrado por admiradores del estilo cubano) que prestan muchísima atención a lo que pasa en escena y no temen gritarle a una bailarina para vocalizar su aprobación.
La noche del sábado no fué la excepción.
La función abrió (30 minutos tarde) con una Paquita tan simplificada (montaje de Lourdes Albarellos y Eriberto Jiménez) que la amplitud del escenario parecía devorar a los ejecutantes (apenas cinco en total). De todas formas, la argentina Ana Sophia Scheller y el madrileño Joaquín de Luz (ambos con el New York City Ballet) centralizaron el esfuerzo y consiguieron un agradable pas de deux.
A continuación, se presentó Puerta de Tierra (coreografía de Antonio Ruiz con música de Isaac Albeniz), un título clásico en el repertorio español que estuvo interpretado de manera espléndida por Elena Cerro y Sergio Bernal.
La primera parte del programa cerró con Carmen Suite (coreografía de Héctor Sanzana). Este es un ejercicio melodramático que se apoya en la familiaridad de los espectadores con la música y la historia para ofrecernos una Carmen impetuosa (Susan Bello) que arma y precipita su muerte y un Don José (Javier Solano) que lo piensa demasiado. Ambos intérpretes son miembros del Ballet Teresa Carreño de Caracas.
Después del intermedio, se presentaron siete trabajos coreográficos bien diferentes: tres solos, un pas de trois, dos duetos y un pas de deux.
Los solos, a cargo de artistas provenientes de España (Cerro, Bernal y Lola Greco) quedan en la memoria como trabajos bien pensados y ejecutados de manera irreprochable.
El pas de trois concebido por Pedro Pablo Peña y Eriberto Jiménez utilizando la Danza Española de El lago de los cisnes evidencia el interés de ambos por explorar posibilidades creativas con la música de Tchaikovsky mas allá del territorio de las versiones basadas en Petipa pero el lenguaje coreográfico se siente todavía demasiado atado a las referencias y la ejecución fue el momento menos conseguido de la noche.
Después del último solo, tres parejas magníficas se encargaron de cerrar el programa de manera inolvidable: Lorna Feijóo y Nelson Madrigal en el desenvuelto Nuestros Valses(acompañados al piano por Daniel Daroca), Lola Greco y Sergio Bernal en el intenso El último encuentro (coreografía de Ricardo Cue, música de Alberto Iglesias y Vicente Amigo) y, sobre todo, Hayna Gutiérrez y Rolando Sarabia en un Don Quijote deslumbrante. Todos fueron aplaudidos sin reservas.
Los giros virtuosos de Sarabia y los balances sostenidos de Gutiérrez (en pleno dominio del tempo rubato) fueron regalos adicionales para los presentes.
En resumen, la Noche Clásica Española del CCBM fue un hermoso programa concierto.•


























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