Opinión

JOAQUIN ROY: Europa no es América

 
 

Alexis Tsipras, el líder del partido griego de izquierda Syriza, habla con los medios después de votar en Atenas, el domingo pasado. La votación en Grecia favoreció esta vez a los conservadores.
Alexis Tsipras, el líder del partido griego de izquierda Syriza, habla con los medios después de votar en Atenas, el domingo pasado. La votación en Grecia favoreció esta vez a los conservadores.
LOUISA GOULIAMAKI / AFP/Getty Images

A la vista de lo sucedido electoralmente en Francia y Grecia, resulta evidente que Europa es diferente de América. Esta apreciación ha quedado demostrada por el ambiente y los resultados de las elecciones, en diferentes modalidades de “segunda vuelta”. Por una parte, es evidente la supervivencia de la variedad europea en las inclinaciones de elegir a los líderes. Nada más lejos del opresor bipartidismo que parecía instalado en algunos de los países europeos que precisamente ahora son protagonistas o víctimas de la crisis. Aunque hay una alternancia clásica en algunos países (Reino Unido, España, Francia, Portugal), lo cierto es que para gobernar se necesitan socios secundarios, cuando no coaliciones insólitas.

Esta dimensión ha sido espectacularmente dramatizada por el nuevo reto griego para formar gobierno, según el triunfo parcial de los conservadores de Nueva Democracia, de la derrota histórica de los socialistas del veterano Pasok y del avance insuficiente de la extrema izquierda de Syriza, dirigida por el carismático Alexis Tsipras. La coalición por la que apuestan tanto una mayoría de griegos como en el resto del continente es la formada por conservadores (ayudados por los 50 escaños de propina que les da el sistema electoral) que hace pocas semanas se oponían a las medidas de austeridad, y los socialdemócratas, listos para retirarse a los cuarteles de invierno. Lo más llamativo de este favoritismo por esta coalición de gobierno es que esos dos partidos han sido los culpables principales de la crisis, de las fraudulentas declaraciones sobre el estado de su economía, y la corrupción generalizada.

Si giramos la mirada hacia Francia, la peculiaridad de las elecciones legislativas, a renglón seguido de las presidenciales, es el masivo acopio de poder del resucitado Partido Socialista. No hace tanto que nadie apostaba luego de los escándalos de su anteriormente candidato virtual Dominique Strauss-Kahn, que se autodestruyó por sus frivolidades sexuales, nunca convenientemente aclaradas. Si Hollande había llegado a dirigir el partido luego de haber superado a varios contendientes, entre ellos su ex compañera Ségolène Royal, pocos apostaban por su triunfo. Lo logró por las desastrosas estridencias de Sarkozy y el magistral uso de la oposición a Merkel y sus medidas de austeridad. Hollande capturó el Elíseo porque Francia es una sociedad básicamente “conservadora de izquierdas”, celosa de protegerse con las conquistas del estado de bienestar y la sacralización del estado. O sea, lo contrario de los norteamericanos, cuyo ideal es un estado disminuido.

El triunfo presidencial fue el trampolín del doblete electoral, con la conquista de la Asamblea Nacional, en parte por las carambolas del sistema de jurisdicción mayoritaria, por la que solamente los mejor colocados pasan a una segunda vuelta, que sí se parece a la americana costumbre. Curiosamente, ese sistema ha sido la razón de la insólita derrota de dos damas emblemáticas en los últimos tiempos de la política francesa. Una es Marine Le Pen, la sucesora de su temible padre en la derecha racista. La otra es precisamente la ex compañera de Hollande, Ségolène, madre de sus cuatro hijos.

La periodista Valérie Trierweiler, ahora primera dama francesa, se lanzó a tumba abierta con un mensaje digital de apoyo al opositor de Royal, el tránsfuga Olivier Falorni, en el escaño de La Rochelle, que le hubiera garantizado nada menos que la presidencia de la Asamblea, la joya de la corona para cualquier político francés. Se ignoran las consecuencias futuras de este episodio, pero a la vista de la curiosidad social de la política con respecto a las relaciones personales, nada tendría de sorprendente que todo siguiera igual, en contraste con las costumbres norteamericanas, donde incidentes como éste generarían un vuelco político.

Catedrático ‘Jean Monnet’ y Director del Centro de la Unión Europea de la Universidad de Miami.

jroy@Miami.edu

Más de Opinión

  •  

Manifestantes contra el gobierno turco alzan banderas nacionales con el retrato de Mustafá Kemal Ataturk, el fundador de la moderna Turquía, en la entrada del parque Gezi, en Estambul, el viernes pasado.

    ROLAND J. BEHAR: Turquía: de la civilidad a la violencia

    Me unen a Turquía lazos ancestrales. Mi abuelo nació en Kýrk Kilise, en el noroeste europeo del país, y mi abuela nació en Estambul. La familia vivió en Turquía por casi 500 años provenientes de Salamanca, de donde mi abuelo decía eran originarios. Guardo una gratitud genética hacia ese pueblo, mi familia sobrevivió gracias a su hospitalidad cuando huían de las masacres a las que eran sometidos en Europa.

  •  

El secretario de Estado de EEUU, John Kerry (izq.) estrecha la mano del canciller venezolano, Elías Jaua, en una reunión que tuvo lugar en la ciudad de Antigua Guatemala, el 5 de junio.

    MANUEL CORAO: Obama y Maduro, ¿los nuevos amigos?

    Desde el inicio del régimen de Hugo Chávez en Venezuela y ahora con el septenio de Nicolás Maduro los gobiernos norteamericanos han demostrado apoyo incondicional hacia la democracia, solidaridad con la diversidad ideológica, el proselitismo de la oposición y el respeto por la constitución nacional.

  •  

Activistas por los inmigrantes realizan una manifestación frente a un centro de detención de indocumentdos en Nueva York para atraer la atención a las deportaciones de padres de familia.

    MARIBEL HASTINGS: Reforma migratoria, universos paralelos

    El Senado se enfrasca en la segunda semana de debate de un plan bipartidista de reforma migratoria y se anticipan finalmente votaciones sobre enmiendas, aunque algunas van en detrimento del plan buscando asestar un golpe a la vía a la ciudadanía que ofrece la medida, todo con la única intención de matar la reforma.

El Nuevo Herald

Súmese a la
discusión

el Nuevo Herald tiene el gusto de ofrecerle la oportunidad de compartir información, experiencias y observaciones sobre las noticias que cubrimos. Los comentarios que haga pueden ser publicados tanto en nuestro sitio en línea como en el periódico. Lo invitamos a que participe en un debate abierto sobre los asuntos del día y le pedimos que evite el uso de palabras obscenas, frases de odio, comentarios personales y se alamientos que puedan resultar ofensivos. Gracias por ofrecernos sus opiniones.

el Nuevo Herald utiliza una aplicación de Facebook para su sistema de comentarios. Usted debe ingresar con su cuenta de Facebook para hacer comentarios en nuestro sitio. Si tiene preguntas acerca de cómo hacer comentarios usando su cuenta de Facebook, haga click aqui.

¿Tiene información noticiosa que compartir con nosotros? Haga click aqui para enviarnos su información o inscríbase para participar en la red de Public Insight Network, que le permite convertirse en una fuente de información para el Nuevo Herald y The Miami Herald.

Esconder Comentarios

Esto afectará los comentarios en todas las historias.

Canceler OK
  • Videos