Para el Heat el cuarto partido de la serie final contra el Thunder no era uno cualquiera, se jugaba en casa media temporada.
Y en un encuentro no apto para cardiacos, propio de la gran final de la NBA, el equipo de Miami se impuso 104-98 a Oklahoma y de este modo inclinó la serie a su favor 3-1 y se puso a sólo un juego de conseguir su segunda corona.
El Heat apeló a la épica y con una gran segundo cuarto consiguió este importante triunfo ante un gran Thunder.
Este juego representó la mayor recuperación en el marcador en la historia de la franquicia cuando borraron una desventaja de 17 puntos.
Miami arribó al decisivo último parcial con una ventaja de cuatro puntos, la cual logró mantener durante los primeros cinco minutos, pero Russell Westbrook tenía su noche y consiguió que Oklahoma empatara el encuentro a la mitad del cuarto.
El Heat retomó la punta, pero LeBron James se lesionó con 5:15 por jugar y el Thunder aprovechó para igualar el choque. Regresó James con un triple y su equipo retomó el mando por cinco con 2:18 para el final y así llegó a los últimos 44 segundos, donde pudo aguantar y llevarse uan merecida victoria.
LeBron rozó el triple doble con 26 puntos, nueve rebotes y 12 asistencias y fue el mejor del Heat, seguido por Dwyane Wade con 25, Mario Chalmers con 25 y Chris Bosh con 13.
Westbrook tuvo una destacada actuación y con 43 unidades fue el mejor del Thunder, seguido por Kevin Durant con 28.
Miami inició el juego muy mal con una preocupante falta de puntería; pero se recuperó en el segundo cuarto para terminar la primera mitad a tres puntos de Oklahoma.
El Thunder comenzó golpeando primero 13-3 con 85% de acierto en los tiros por un 16.7 del Heat. Westbrook llegó a ocho, pero los Tres Grandes se combinaron para frenar el impulso inicial, pero el partido tomó un ritmo vertiginoso y los visitantes recuperan la ventaja.
Oklahoma estaba encendido, mientras al equipo de Miami tenía perdido el aro y su defensa hacía aguas, lo que permitió que los visitantes se llevaran el primer cuarto 33-19.
El Heat, con su segunda unidad liderada por Norris Cole (8), prendió la máquina en el siguiente parcial y en un abrir y cerrar de ojos borró la diferencia de 14 puntos con una espectacular corrida de 16-2, empatando el encuentro 35-35. El Thunder recuperó la cima, pero no volvió a alejarse.
Miami ganó el cuarto, y aunque no pudo darle caza a Oklahoma al final (49-46) del mismo, se fue a descansar con la sensación de que había logrado una hazaña.
No habían trascurrido dos minutos del tercero cuando el Heat se fue arriba por primera vez en el encuentro. A partir de ahí comenzó un incesante intercambio en la punta, que duró varios minutos hasta que Chalmers, con dos canastas, puso delante a Miami en la mitad del parcial.
Miami se mantuvo firme en la punta, a pesar de los embates del Thunder, para terminar el tercer período con ventaja de 79-75.




























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