La cerveza puertorriqueña Medalla se ha empezado a distribuir por primera vez en la Florida, con el fin de aprovechar el creciente número de puertorriqueños que se han reubicado en el Estado del Sol.
En el Día de los Padres, en el restaurante La Cocina Puertorriquena de Pembroke Pines, las familias puertorriqueñas ordenaron decenas de botellas de la cerveza ligera para acompañar los platos tradicionales, como el mofongo.
“Es un sabor nativo, una manera de identificarse con la isla”, dijo el propietario del restaurante, Tony Sánchez, un puertorriqueño que vive en Lauderhill. “Yo me llevé a casa una caja de 12 cervezas el fin de semana pasado, y he estado disfrutándola”.
El número de residentes de la Florida que se describen a sí mismos como puertorriqueños casi se ha duplicado entre el 2000 y el 2010, para llegar a casi 850,000, o 4.5 por ciento de la población del estado, según datos del Censo.
En efecto, son tantas las personas que se han ido del territorio caribeño de Estados Unidos —debido a la contracción de la economía y al aumento de la tasa de criminalidad— que la población de Puerto Rico disminuyó durante la década. Sólo un estado de Estados Unidos experimentó una disminución de su población en ese período: Michigan, sede de la industria automotriz, que también se ha visto reducida,
Los expertos en cervezas consideran que Medalla tiene un potencial de éxito en la Florida, porque es la cerveza de más venta en Puerto Rico, no se había vendido antes en el estado y disfruta de un mercado natural entre los puertorriqueños del área.
Sin embargo, la marca se enfrenta a obstáculos para crecer más allá de su nicho puertorriqueño.
Aunque la Florida es el tercer mercado de cerveza más grande del país, después de California y Texas, las ventas de cerveza en el estado se han contraído fuertemente desde la recesión. Las ventas de cerveza en la Florida cayeron más de 10 por ciento en los cinco años hasta el 2011. Eso es una caída cuatro veces mayor que la disminución de las ventas de cerveza en Estados Unidos en general para el período, dijo Benj Steinman, editor del boletín Beer Insights Marketer, de Suffern, Nueva York.
“En un ambiente económico difícil, para que una marca que se dirige hacia los hispanos, que sufren más que muchos grupos, consiga que esos clientes lleguen a pagar por la marca, es un reto”, dijo Steinman.
Medalla tiene un precio entre el de las cervezas estadounidenses de primera, como Sam Adams, y el de las importadas, como Heineken, dijo Camalia Valdés, presidenta de la fábrica de Medalla, la Cervecera de Puerto Rico. Se busca un precio conveniente basado en los premios que justifican su nombre de Medalla.
Para empezar, Medalla tiene como objetivo vender 175,000 cajas sólo en su primer año en la Florida. Eso se compara con los más de 7.5 millones de cajas que vende en la isla cada año, dijo Valdés. La cerveza ya está disponible en el mercado mayorista del estado a través de distribuidores y minoristas, en cadenas como Publix, Wal-Mart y Walgreens.
A largo plazo, Medalla tiene grandes ambiciones. Valdés acaba de terminar una inversión de $100 millones en la fábrica de cerveza para mejorar y aumentar la producción, con planes de vender Medalla por todo Estados Unidos.




























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