Una complicada relación de una escuela charter de Coconut Grove con su fundador y propietario de sus instalaciones ha creado conflictos de intereses que podrían amenazar la condición de institución sin fines de lucro de la escuela, de acuerdo con una crítica auditoría realizada por el Distrito Escolar de Miami-Dade.
Los auditores que examinaron a la Academy of Arts & Minds, que confronta problemas económicos, criticaron a la escuela charter por una serie de contratos sin licitación con empresas vinculadas al fundador de la escuela, el abogado Manuel Alonso-Poch, de acuerdo con un proyecto de informe obtenido por The Miami Herald. Alonso-Poch es la fuerza de control en la escuela, según concluyeron los auditores, pues actúa en calidad de propietario del local de la escuela, gerente financiero, proveedor de alimentos, portavoz y, en ocasiones, como asesor jurídico.
La compañía de bienes raíces de Alonso-Poch, que posee la propiedad de la escuela y arrienda el edificio a la escuela, también recibió erróneamente una exención de impuestos relacionada con la escuela sobre una parte de un estacionamiento que no era utilizado por la escuela, encontró la auditoría. El tasador de propiedades del condado de Miami-Dade está exigiendo más de $182,000 en impuestos atrasados sobre el estacionamiento, según los documentos.
Los auditores también criticaron a la junta voluntaria de gobierno de la escuela como servil, y dijeron que la junta dejó de supervisar adecuadamente los contratos entre la escuela y las empresas de Alonso-Poch. La presidenta de la junta, Ruth Chuny Montaner, es prima de Alonso-Poch, y Cecilia Holloman, que es miembro del consejo, ha trabajado con Alonso-Poch en el pasado.
Alonso-Poch, Montaner y Holloman no pudieron ser contactados el miércoles para hacer comentarios.
Una persona que aparece desde hace tiempo como miembro de la junta de la escuela es Jorge Guerra-Castro, que vive en Perú. Cuando fue contactado por The Miami Herald el año pasado, Guerra-Castro dijo que no tenía relación formal con la escuela y que no sabía por qué se le inscribió como miembro de la junta.
También aparecen en la junta de la escuela Percy Aguila e Ignacio Ortiz-Petit, ambos de Miami.
Aunque la auditoría recomienda una serie de reformas para la escuela charter incluyendo volver a redactar los contratos sin licitación el distrito escolar no puede obligar a Arts & Minds a emprender ninguna acción para solucionar los problemas, dijo Helen Blanch, superintendenta adjunta del distrito escolar para la selección de escuelas. A pesar de que Arts & Minds recibe más de $3 millones al año en fondos públicos, la escuela charter es administrada de forma independiente, con poca supervisión del distrito escolar.
Al final de cuentas, no han hecho nada ilegal, dijo Blanch. Los distritos escolares deben tener la autoridad para supervisar cosas tales como las prácticas empresariales y la estructura de gobierno.
Sin embargo, los auditores advirtieron que la relación de la escuela con Alonso-Poch podría chocar con las normas internas del Servicio de Rentas que prohíben a las organizaciones sin fines de lucro operar en beneficio de intereses privados. El operador de una escuela charter debe ser una organización no lucrativa reconocida por la ley de la Florida.






























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