“La belleza es un arma fugaz, que cansa y aburre”, dice la actriz brasileña Maitê Proença, que saltó a la fama en su tierra y en Latinoamérica en el papel protagónico de Doña Beija (1986), una cortesana que conseguía sus fines apoyándose en su atractivo físico. Ahora, a sus 54 años, Proença encarna a una mujer madura que seduce a hombres jóvenes en su telenovela más reciente, Passione. Esta producción de la cadena brasileña Globo se trasmite por Canal 22-WSBS/Mega TV y, desde el lunes pasado, ya en sus capítulos culminantes, ocupa el horario estelar de las 8 p.m.
“Comprendo a Stela en su soledad, entiendo también su necesidad de seducir porque para su esposo ella es invisible”, comenta Proença sobre las razones por las que su personaje tiene aventuras con
jovencitos.
“Este tipo de relaciones resultan menos comprometedoras, pero aun así ella cae en su propia trampa y se enamora de un hombre que tiene un romance con su hija. Al final es una telenovela”, añade la veterana del medio, que ha obtenido numerosos premios y reconocimientos y también disfrutado de gran éxito
económico.
“Me hubiera encantado no ser famosa, pero me adapté a la comodidad que me brinda la fama y vivo conforme con eso. Sin embargo, suelo viajar a lugares donde no me conocen para alejarme de esa realidad, de esa ‘criatura’ que me aparta de mí misma”, confiesa la actriz que desde su juventud ha sido una gran viajera.
Nacida en Sao Paulo en una familia acomodada, Proença se educó en excelentes colegios en los que aprendió perfectamente el inglés y el francés. Muy joven, se estableció en París y comenzó a tomar clases con un mimo que había sido alumno del famoso Marcel Marceau. Aburrida de la lentitud de estas clases, se matriculó en la Sorbona en cursos de arquitectura y filosofía.
“ Doña Beija me enseñó a ser una mujer valiente, que marca una diferencia en la sociedad”, comenta sobre la gran oportunidad que le brindó este rol, que llegó cuando ya tenía una incipiente carrera como actriz pero no estaba convencida de que eso era lo que quería hacer el resto de su vida.
“Antes de Beija, que me convenció con su personalidad brillante y compleja, estuve a punto de desistir de la actuación. Por causa de ella me sigo dedicando a esto hoy”, apunta la actriz, que también ha incursionado en la dramaturgia.
“He escrito tres obras de teatro, dos de ellas con éxito de crítica y de público. As Meninas ganó varios premios”, dice sobre esta última pieza, una reflexión sobre la muerte que estrenó en el 2009.
“Escribo en casa, y algunas veces en medio del tráfico. También en la trotadora del gimnasio, y hasta caminando por la acera. Todos mis escritos, incluso mi actual proyecto E duro ser cabra en Etiopia [con participación de internautas], están en mi página web www.maite.com.br”, invita la actriz, que tiene una reputación de decir lo que piensa aunque resulte controversial.
¿Hubieras preferido callar alguna vez?
“Sí, quizás hubiera sido menos penoso y con menos consecuencias que a veces me han hecho sentir incómoda, pero desafortunadamente ésa soy yo. Espero que con el tiempo aprenda a callar… pero sólo en ciertos momentos”, responde la actriz, que tiene muy buenos recuerdos de su visita a Cuba donde, a raíz del éxito de Doña Beija, se convirtió en una estrella muy popular, sólo rivalizada por otras dos actrices brasileñas también muy queridas en la isla: Lucélia Santos ( La esclava Isaura) y Regina Duarte ( Una mujer llamada Malú).
“Adoro a Cuba, los cubanos y sus comidas. Me encantaron los lugares adonde me llevaron a bailar y a tomar mojitos. Sentí que había mucho en común entre los cubanos y los brasileños, que esa conexión era más fuerte incluso que con países de habla portuguesa. Entonces [la isla] tenía una situación económica más holgada y disfruté la alegría con que vivían la vida”, dice la actriz, que al compartir estos recuerdos, niega haber conocido al entonces gobernante Fidel Castro, quien sí recibió a Duarte y a Santos.
En la actualidad, Proença vive en Río de Janeiro, con su hija Maria Proença Marinho, estudiante de Leyes. “Siempre cenamos juntas”, cuenta la actriz, que conserva su belleza con la práctica de Pilates, una buena nutrición y “un baño de mar a cada rato en las tardes”.
Como su personaje en Passione, la prensa del corazón brasileña le achaca siempre amores con hombres más jóvenes. “Ellos suelen tener más entusiasmo, interés y curiosidad por la vida, aunque a veces pueden ser superficiales”, dice con su estilo directo. “Es difícil encontrar a alguien que combine alegría y ligereza con vivencias y profundidad emocional”, concluye.•


























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