El inversionista inmobiliario Oscar Sánchez compareció el viernes ante una corte federal y se declaró no culpable de lavar millones de dólares robados al programa Medicare que terminaron en bancos de Cuba.
Esposado y con el uniforme beige de los prisioneros, Sánchez, de 46 años, compareció ante Paul Huck, magistrado de la Corte Federal del distrito sur de la Florida.
Acompañado de su abogado, Peter Raben, dijo durante la breve presentación que su cliente se declaraba no culpable. Tras la audiencia, Raben rehusó ofrecer declaraciones a la prensa.
La fiscalía federal sostiene que Sánchez jugó un papel clave para lavar $31 millones del Medicare y transferirlos a bancos en La Habana.
De acuerdo con las autoridades, el dinero fue canalizado a través de una compleja red de compañías extranjeras intermedias antes de terminar en Cuba.
Según la acusación, los defraudadores abrieron 15 cuentas bancarias en Canadá y Trinidad para mover el dinero de Estados Unidos.
Es la primera vez que los fiscales presentan un caso de dinero defraudado al Medicare y que termina en Cuba. Sin embargo, la fiscalía también ha dicho que carece de pruebas que vinculen al régimen de Castro con la operación fraudulenta.
Hasta septiembre del 2009, Sánchez y su esposa, Ilens Martínez, tuvieron dos negocios en Naples dedicados al cambio de cheques y a la facturación de servicios médicos, según los registros públicos.
En total los dueños de 70 compañías médicas del sur de la Florida presentaron facturas al Medicare por $374 millones, de los cuales se pagaron unos $70 millones.
Las autoridades también han dicho que los proveedores de servicios de salud acudieron a Sánchez porque éste actuaba como una especie de cajero: les suministraba el efectivo que necesitaban mientras esperaban que se lavara su dinero.
Más de dos docenas de personas acusadas de fraude al Medicare han huido a Cuba en los últimos cinco años, y se sospecha que muchas más están escondidas allá.





























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