El deseo de irme de retiro por una semana se cumple, llega, me libera. Me siento feliz de poder pasar siete días desconectada por completo del mundo, las noticias, Internet con sus infinitas posibilidades de nuevos conocimientos, Facebook, Twitter, YouTube, redes sociales inmensamente poderosas para las causas sociales de justicia y paz, como es el caso de la libertad de los cubanos, que me absorbe la vida día a día. Igual importancia tiene para mí la evangelización haciendo uso de las nuevas tecnologías de la comunicación. Nuestros centros de energía se ponen al servicio intenso de esta obra cotidiana que conlleva enorme trabajo y placer, y no pocas veces desesperación, tanto en el tema cubano como el anuncio del Reino de Dios en una sociedad no creyente. Es como ir en contra de la corriente, pero ¿no hizo lo mismo Jesús? Yo me considero su discípula y sé que es el precio de gustar del bien y gozar de su consuelo, como dice la oración al Espíritu Santo que rezo a diario.
Tal es el caso –gustar el bien que se hace o se recibe o se ve y gozar de su consuelo en medio de la maldad– de lo que está pasando del 21 al 23 de junio en La Habana, el Festival Clic, un evento dedicado a fomentar el uso de la web en la sociedad cubana, que el régimen considera altamente subversivo, como si se hubiera asentado en plena capital un Caballo de Troya lleno de los temibles soldados de élite (SEALS), pero que los blogueros cubanos opositores a esa inmundicia llamada revolución, lo ignora por completo en sus intentos de intimidación y se ganan la admiración internacional por su arrojo civilista y digno de ciudadanos libres. Se hace camino al andar. Un aplauso a todas y todos los que asistieron al Festival Clic.
Otro asunto grande que pasó el 21 de junio fue la entrega a la Asamblea Nacional del Poder Popular, de la Demanda Ciudadana por otra Cuba, promovido por Estado de Sats y que firmamos cientos de cubanos residentes en Cuba y en el exilio. Este es otro paso enorme en la toma y ejercicio de la conciencia superior de los que redactaron la demanda, recopilaron las firmas, los que firmaron allá, y la entregaron a esa infame Asamblea. ¿Esperar respuesta de ellos a la demanda ciudadana? No creo que hagan nada, pero recordemos la furiosa reacción que tuvo Fidel Castro cuando en esa mismo lugar se entregaron las firmas del Proyecto Varela. A estas alturas de la moringa, de los yoguis y del Universo y su expansión –motivos de profunda reflexión como sabemos del maligno demente en el Punto Cero– nos resulta inimaginable cómo responderá la élite siniestra y senil a estos avances de la juventud cubana civilista, democrática y digital.
A mi espíritu y a mi conciencia les preocupa si estoy adicta a la información y las redes sociales. En el Festival Clic se preguntaban cómo sobrevivir sin Twitter. Yo me cuestiono como sobrevivir con Twitter. Una frase que cita Yoani Sánchez que se mencionó en el festival: “Alguien habla de la curiosidad del periodista, de ese tirón interior que te lleva a buscar la verdad”. Lo suscribo al ciento, pero una cosa es la acción y otra la contemplación, aunque se pueden y deben complementar.
Mi retiro con la comunidad de Extensión Contemplativa Internacional comienza esta tarde, viernes 22 de junio. Está enteramente dedicado a la Oración Centrante, la Lectio Divina y la Eucaristía. Será en silencio total toda la semana, incluso durante las horas de la comida, en que compartimos mesa por grupos. Oiremos música mientras almorzamos y cenamos. Y a quien único le escucharemos la voz es al maestro de maestros en dirección espiritual y en Oración Centrante, el padre Bill Sheehan en sus homilías de la misa diaria. Todo un tesoro lo que nos espera. Y si le sumamos el paisaje espléndido que rodea la casa y hacia dónde se dirigirán nuestros pasos para comunicamos con la naturaleza con el corazón abierto a la espera de lo que nos quiera decir el Señor –porque además de por medio de su Palabra –la Biblia– Dios se comunica a través de la brisa y las flores, el silencio, los árboles, el mar y todo eso lo tendremos, lo tendré. O mejor dicho, Dios me lo regala en este verano. Algo muy bueno saldrá de ahí, sin computadoras ni iPads, sin prensa escrita ni televisión. Qué delicia, apenas puedo esperar.



























Mi Yahoo