A pesar de que la noche del jueves presagiaba lluvia y había un gran evento deportivo en cartelera, la Coral Gables Congregational Church estaba llena de los admiradores del maravilloso guitarrista Andrew York. Primero como integrante de Los Angeles Guitar Quartet y luego en solitario, tanto como compositor como intérprete este trovador moderno ha cosechado triunfos y premios por el mundo.
El programa presentado era casi totalmente de obras del autor; pero no había en este nada de monotonía, pues la obra de York se nutre de auténticas vivencias y es capaz de decir lo suyo en muchos estilos. Desde lo tradicional andaluz hasta las estructuras del minimalismo. Y es que desde Estados Unidos a Japón, de Colombia a Turquía, este poeta de su instrumento ha ido tomando inspiración y dejando tras de sí “notas de su lira”, “fibras de su alma”. A músicos como este, es interesante hasta verlos afinar su instrumento.
Abrió la noche con Glimmering, en cinco partes. Se hace difícil definir el tono de la obra, pues recuerda la balada popular de los años 1950, pero con un toque clásico explora variantes melódicas y rítmicas de líneas sonoras que, de tan hermosas, nos parece que ya las hemos escuchado alguna vez; resultan frescas, pero a la vez familiares. Eso que los profesionales califican de “accesibles”, pero que a uno le cuesta creer que es un estreno que nunca se ha grabado, porque habla muy adentro, y es como si la hubiéramos oído en esa tierra original de donde se supone que venimos todos…
Luego Albaycin, donde se “enmosaican” reminiscencias andaluzas, y Yagmur, verdadera “turkish delight”, título de su próximo disco donde aparecerán las obras de esa noche. De más está describir el arte del maestro en cuanto a intérprete. El se vuelve todo guitarra, y la música interior y exterior fluyen sin la más leve falla.
Cerró la primera parte una obra mixta: Woven Harmony (Armonía Tejida) donde se dan la mano y la nota lo popular y lo clásico, lo tradicional y lo contemporáneo. Entre dos movimientos “accesibles” se guarda uno: Warp - Aspect 1, donde se exploran las vías del minimalismo.
La segunda parte abrió con una selección de la Suite para cello no 5, en do menor, de J. S. Bach, del que York dijo que “era posiblemente el más alto entre todos los compositores pues a pesar de que su obra ostentaba un rigor matemático era siempre fuente de belleza”. Es preciso decir que cada obra era presentada por York con un breve comentario que lo acercaba aun más al público. Escuchar la guitarra en esos vericuetos barrocos de Bach es siempre una experiencia inolvidable, aun más, en las manos de un maestro como York.
Centerpeace, la siguiente oferta, era también adaptación de una obra concebida originalmente para un grupo de instrumentos. Aquí se pudo observar el gusto del compositor por el lenguaje jazzistico. Finalmente, Mechanism, de la que el autor dijo: “Aunque siempre compongo de manera abstracta, aquí me imaginé dos maquinitas que se descubren y tratan de comunicarse”. Lo cual mostró también el sentido del humor del polifacético autor.
La ovación de pie lo convenció para un encore de un compositor de jazz cuyo nombre no alcancé a escuchar. Un encore final reprodujo las notas de un conocido Gloria in Excelsis Deo que dejó nuevamente al público de pie en ovación. •
El próximo concierto en la Coral Gables Congregational Church será el 5 de julio con la Glenn Miller Orchestra. Información y entradas: 305 448 7421 xt. 153 o www.CommunityArtsProgram.org.


























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