Si el caso federal se mantiene, Oscar L. Sánchez será encontrado culpable de ser un financiero de defraudadores de efectivo para Cuba, un capitalista para los bancos cubanos, como los fiscales escribieron en una moción en la corte, en la que acusaron al hombre del Sur de la Florida de 46 años de edad de conspiración para cometer lavado de dinero para un grupo que canalizó $63 millones de pagos robados al Medicare a los bancos de La Habana. ¿Cree usted que el gobierno cubano estaba en ello?
Para los escépticos tengo dos palabras: Robert Vesco.
El financiero estadounidense fugitivo fue acusado de fraude de valores en la década de 1970 y después de tratar de comprar su propia isla a Antigua, apareció en La Habana en 1982, protegido por el régimen comunista de ser extraditado a Estados Unidos. Pero la luna de miel con los comunistas no duró una vez que al parecer, los millones de Vesco se acabaron. Cuba lo arrestó en 1996 por fraude y actividades económicas ilícitas actos perjudiciales para los planes y contratos económicos del estado. El no duró mucho tiempo en prisión, al morir unos pocos meses después de cáncer de pulmón.
Las acciones de Sánchez, dicen los fiscales federales, han sido perjudiciales para los contribuyentes estadounidenses, en unos $31 millones, que es la cantidad que el gobierno federal dice que rastreó entre el 2005 y el 2009 a través de una complicada red de compañías fantasmas que Sánchez creó usando su negocio de cambio de cheques para canalizar los pagos del Medicare desde Estados Unidos hacia Canadá, Trinidad y eventualmente Cuba. El dinero depositado en al menos dos cuentas en el banco de Trinidad en La Habana venía con instrucciones de ser transferido al sistema bancario cubano.
Sin embargo, los fiscales dicen que no hay pruebas directas que relacionen al régimen cubano y a los hermanos Castro con el complot.
¡De verdad! Después de 53 años de elaboradas estratagemas, asesinato y violencia destructiva desde Angola hasta Venezuela, Fidel y Raúl se han vuelto bastante efectivos en este tipo de planes. Pero la conclusión no es realmente tan complicada si los que dudan se preocuparan por buscar la verdad. Nada pasa en Cuba sin el consentimiento de los Castro. Ciertamente, nada que tenga que ver con el dinero, y ciertamente con los millones de dólares en depósitos en los bancos cubanos controlados por el gobierno. ¿Se está llevando una parte el gobierno cubano?
¡Te apuesto a que sí! Y no es una teoría conspirativa. Es matemática simple e historia.
Más de un desertor de alto nivel ha testificado ante el Congreso y ha ido a la televisión en español durante el curso de los años para detallar las estratagemas de fraude y las operaciones de espionaje, todo en un esfuerzo para mantener funcionando a la revolución, con el dinero estadounidense nada menos.
Justo la semana pasada, mientras el gobierno cubano se enojaba, según informaba The Associated Press, de cualquier insinuación de que estuviera involucrado en una trama de fraude al Medicare, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba tuvo otro episodio de disgusto en esta ocasión contra el banco holandés ING Bank NV, que anunció este mes anteriormente que pagaría $619 millones para terminar un caso en su contra que involucraba miles de millones de dólares secretamente trasladados a través de bancos estadounidenses a nombre de intereses cubanos e iraníes en violación de las sanciones estadounidenses.

























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