Cuando Fernando Ortiz utilizaba calificativos como olla abierta a los cuatro vientos y ajiaco para caracterizar el fenómeno de la cubanidad, el gran etnógrafo aludía de modo elocuente a dos factores fundamentales en la conformación de la identidad no únicamente cubana sino caribeña. Me refiero, en primera instancia, a ese carácter desenfadado y abierto que tipifica a nuestros pueblos, abiertos a las culturas más disímiles y paralelo a ello la alta capacidad de sincretismo e hibridación cultural que tipifica a la región.
Tales son, sin lugar a dudas, las dos líneas subyacentes que alimentan la megaexposición Caribbean: Crossroads of the World (El Caribe: Encrucijada del mundo) ahora abierta al público en Nueva York y que comprende más de 500 obras de artistas de la región.
La muestra, que cubre un diapasón de alrededor de 400 años de historia del área, no tiene afán cronológico y aúna producciones de artistas residentes dentro y fuera de sus países de origen, como reflejo de otro de los rasgos típicos del área: la contracción-expansión del espacio Caribe.
Crossroads es el resultado de intensos trabajos de investigación, de lo cual es exponente el enjundioso catálogo que acompaña a la muestra, coeditado por Deborah Cullen y Elvis Fuentes, curadora principal y curador asociado del Museo del Barrio respectivamente.
Por primera vez, este proyecto explica Fuentes, director de la muestra examinará el impacto de África, el sudeste asiático y Europa en la cultura visual del Caribe, con pintores que pertenecieron a los impresionistas y a los surrealistas en Francia hasta escuelas locales que recuperaron tradiciones populares para desarrollar estilos originales.
La exposición, que estará abierta hasta el 2013, se despliega en tres instituciones fundamentales: el Museo del Barrio, The Studio Museum en Harlem y el Museo de Arte de Queens. Para una mejor comprensión del complejo fenómeno cultural que es el espacio Caribe, la muestra se subdivide en seis hilos temáticos fundamentales: Counterpoints, Fluid Motions, Kindoms of this World, Shades of History and Land of Outlow. Un de las más interesantes perspectivas curatoriales de la muestra es la integración de lo real y lo ficcionado como partes fundamentales e interdependientes que caracterizan a la región. En este sentido, la inclusión de artefactos e imágenes que de modo fantasioso retratan el área resultan medulares para el desentrañamiento de una región que ha sido tradicionalmente definida desde fuera.
Según Fuentes, esta es una oportunidad por saldar el vacío que las instituciones del área en el estudio y promoción del espacio Caribe.
La muestra incluye obras de artistas con fuerte raigambre local como son los casos de José Bedia, Glexis Novoa, Ana Mendieta y Félix González-Torres. •




























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