Al Festival asistieron blogueros, escritores, periodistas independientes y activistas. No fue un evento para organizar la contrarrevolución, sino un encuentro abierto sobre medios de información.
Como era de esperar, el gobierno cubano ha catalogado al evento de “subversivo” y en Cubadebate se publicó un editorial ruin, que intenta vincular la celebración en La Habana incluso con actividades de “insurrección armada”. Dice el texto de Cubadebate en una de sus partes:
“Esta maniobra tiene claros antecedentes en la red que construyera en Siria un funcionario del Departamento de Estado de EEUU, utilizada hoy para alentar el terrorismo y la intervención extranjera y que Estados Unidos enmascaró como un servicio para denunciar el maltrato escolar. En Libia los celulares “Thuraya”, especialmente promovidos por EEUU, permitieron establecer coordenadas y ubicar blancos civiles y militares, que ocasionaron incalculables pérdidas a las fuerzas leales al gobierno de entonces”.
Afirmaciones de este tipo son realmente alarmantes. Más si se recuerda que los sentenciados en la Causa de los 75 fueron juzgados por cargos de “actividades subversivas”, en que libros, recortes de periódicos, teléfonos y computadoras fueron las “armas del crimen”.
Ya ha sido desenmascarada la mentira de que en Cuba el acceso a internet es muy pobre por limitaciones tecnológicas y los altos costos debido al embargo de Estados Unidos. Se sabe que el famoso cable submarino de fibra óptica, tendido desde Venezuela, tiene un uso privilegiado, y es posible que tenga objetivos militares.
Es propio de la naturaleza del sistema el controlar el acceso a la información. Es por ello que quienes intentan al menos ampliar el alcance de estas tecnologías están en peligro. Y hay que estar alerta al respecto.


























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