Opinión

JORGE RAMOS AVALOS: Lecciones para cambiar el mundo

 
 

Miembros del movimiento Yo soy 132 marchan durante una protesta en la ciudad mexicana de Guadalajara, exigiendo transparencia electoral, el 10 de junio.
Miembros del movimiento Yo soy 132 marchan durante una protesta en la ciudad mexicana de Guadalajara, exigiendo transparencia electoral, el 10 de junio.
HECTOR GUERRERO / AFP/Getty Images

Los jóvenes conocidos como Dreamers en Estados Unidos y los estudiantes del movimiento Yo Soy 132 en México nos están dando muchas lecciones sobre cómo cambiar el mundo. Y la primera es: las cosas como están no nos gustan y no nos vamos a dejar.

Los Dreamers –estudiantes indocumentados que fueron traídos a Estados Unidos por sus padres cuando eran niños– lograron cambiar la política migratoria de la nación. En enero del 2010 comenzaron a marchar por todo Estados Unidos y a quejarse de que Barack Obama había deportado a más inmigrantes que cualquier otro presidente. No eran ingenuos: sabían que sus protestas le costarían muchos votos latinos al presidente Obama y, quizás, la reelección.

Al final, el presidente cedió a la presión: le concedió a los estudiantes un permiso para suspender sus deportaciones y quedarse legalmente en Estados Unidos (beneficiando hasta a un millón 400 mil estudiantes, según el Pew Hispanic Center). Segunda lección: los políticos solo respetan la fuerza; si Obama quería más votos hispanos tenía que dar algo a cambio. Y lo dio.

En México, los jóvenes del movimiento Yo Soy 132 denunciaron que el candidato puntero en las encuestas, Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI) está tratando de comprar la presidencia. ¿Cómo? Gastando decenas de millones de dólares, cuando era gobernador del Estado de México, en publicidad y en espacios informativos para promover su imagen personal. El dinero no era suyo, era del presupuesto estatal. Tercera lección: con Facebook y Twitter ya no se necesitan de los medios tradicionales –radio, televisión, prensa escrita– para que un país te oiga y para hacer denuncias.

Yo Soy 132 está denunciando lo peor de México: la concentración del poder, el dinero y la información en muy pocas manos. México, un país definido por la narcoviolencia, la impunidad y la corrupción, tiene ahora a un grupo de jóvenes que no le tiene miedo a nada. El movimiento Yo Soy 132 sacó del closet a muchos mexicanos temerosos de denunciar y protestar. El próximo presidente, sea quien sea, tendrá que enfrentarse a ellos. Cuarta lección: para cambiar las cosas primero hay que sacar los trapitos al sol.”La verdad nos hará libres” es el lema de la Universidad Iberoamericana, donde surgió la primera protesta contra Peña Nieto.

Estos jóvenes podrían haber aprovechado el fin del año escolar para irse a la playa, de vacaciones o para perderse en los laberínticos universos de los celulares y las redes sociales. Pero en cambio salieron a las calles a transformar la realidad. Quinta lección: todo se puede cambiar; nada es permanente.

Las generaciones de sus padres aprendieron a esperar. Ellos no. Estos jóvenes crecieron con computadoras, celulares, internet, control remoto y están acostumbrados a cambiar instantáneamente, con un click, una imagen, un contenido y hasta un país. Sexta lección: no hay que esperar a que las cosas cambien, hay que cambiarlas ya. Es el principio de Gandhi; sé tú el cambio que deseas ver en el mundo.

Estos jóvenes, tanto en Estados Unidos como en México, tienen las características de los grandes periodistas: cuestionan la autoridad, denuncian lo que está mal, entienden la importancia de los tiempos y reportan con rapidez. Séptima lección: los cambios comienzan confrontando a los que tienen el poder, no aceptando sus regalos, su dinero o sus promesas.

Los Dreamers y Yo Soy 132 saben que los cambios de verdad salen de abajo, no de arriba. Estos jóvenes no esperaron a nadie ni se compadecieron de sí mismos: se organizaron, tomaron las calles sin pedir permiso y exigieron un cambio. Octava lección: las cosas cambian de abajo para arriba y no al revés. (De arriba para abajo no es cambio, es imposición.)

Los Dreamers hicieron historia. Su logro es lo más importante que ha ocurrido para los inmigrantes desde que Ronald Reagan concedió una amnistía en 1986. Yo Soy 132 en México se ha convertido en el movimiento estudiantil más influyente desde 1968. Novena lección: la historia se hace día a día y sus protagonistas, muchas veces, son desconocidos.

Y la décima lección es que el error más grande que se pudiera cometer en Estados Unidos y en México es no oír a sus jóvenes. Los Dreamers están promoviendo la idea de igualdad para todos, con documentos o sin ellos. Yo Soy 132 lucha en contra de un México donde un grupito decide por todos los demás. Están del lado correcto de la historia: con los de abajo, con los más vulnerables. Quienes los ignoren o los evadan, sencillamente, van a perder el futuro.

Twitter: @jorgeramosnews

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