Mark Llano, un veterano condecorado de la Infantería de Marina, fundó Source One Distributors en el 2003 para suministrar equipos a los militares de Estados Unidos, a otras agencias del gobierno y a la policía.
Hijo de inmigrantes cubanos, Llano, de 43 años, comenzó la firma con sede en Wellington, en el condado Palm Beach, en el garaje de su casa con sus ahorros y tarjetas de crédito, y ha convertido a Source One en un negocio de gran éxito y en un importante proveedor de equipo militar táctico en el complejo mercado de adquisiciones gubernamentales, de miles de millones de dólares.
“Yo quería apoyar a los hombres y mujeres que luchan en el terreno por Estados Unidos”, dijo Llano, que tiene una licenciatura en criminología de la Universidad del Sur de la Florida y ha terminado un programa para ejecutivos de empresas minoritarias en la Universidad de Washington.
El año pasado, Source One tuvo ingresos de alrededor de $180 millones, en comparación con $150 millones en el 2010. “Hemos sido rentables en nuestro primer año y hemos estado creciendo desde entonces”, dijo Llano, fundador, presidente y director ejecutivo de Source One.
Llano estaba trabajando como banquero de inversiones en la Florida en la década de 1990 y principios del 2000, cuando decidió abandonar una exitosa carrera y seguir el sueño de iniciar su propia empresa.
“He encontrado un nicho para los equipos tácticos, y vi la oportunidad de crear una empresa que ofrecía valor, no sólo en precio sino en calidad de servicio al cliente”, dijo Llano, que creció en Tampa. Se dio cuenta de que podía desarrollar un negocio y, al mismo, tiempo ayudar a los estadounidenses en las fuerzas armadas.
Después de haber servido en el Cuerpo de Reserva de la Infantería de Marina de 1988 a 1992, Llano, que enseñaba combate mano a mano, se dio cuenta de que las tropas que están en el campo de batalla, necesitaba el tipo correcto de equipos de calidad, entregados a tiempo, y vio que el gobierno podría beneficiarse de una tienda que ofreciera una amplia variedad de artículos y entendiera los requisitos de la misión. El gobierno utiliza a menudo un contrato para adquirir un pequeño número de elementos o un solo articulo. “¿Por qué no hacerlo más eficiente mediante el uso de un contrato para la amplia variedad de artículos que una unidad necesita?”, agregó.
Llano se unió a Randy Webb, director de operaciones de la compañía, y comenzó a investigar el complejo mundo de la licitación y la contratación militar.
“Yo no sabía nada acerca de la contratación con el gobierno”, dijo Llano. Después de recibir ayuda del Programa de Asistencia Técnica de Adquisiciones, en Florida Atlantic University, que enseña a las pequeñas empresas los procedimientos de contratación del gobierno, y la Administración de Pequeños Negocios de EE.UU., Llano y Webb invirtieron largos días en viajar a bases militares de todo el país, reuniéndose con funcionarios de adquisiciones y averiguando lo que necesitaban. También se reunieron con los fabricantes que podrían suministrar los productos utilizados por los militares.




























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