La ocasión era importante para que aquellos que apoyaron al Miami Heat desde sus casas durante toda la temporada, pegados a sus televisores con el desafío de un despertador para trabajar o ir a sus escuelas a la mañana siguiente, tuvieran la oportunidad de ver a sus ídolos desfilando ante sus ojos.
Sin embargo, aquellos responsables de marcar fecha, hora y trayecto de la parada descartaron ese apoyo de los fanáticos y a pesar de tener uno, si fuera sábado, o dos, si fuera domingo, días después del agotador juego final, decidieron hacer el lunes, comenzando a una hora de tráfico la parada a nuestros campeones, y donde la mayoría de quienes apoyan al Heat son familias con niños que anhelaban disfrutar con sus padres del momento único.
Si bien el día y hora es una falta de sentido común, el trayecto ya no me lleva a pensar como otra más falta de sentido, sino una marcada intención de deleitar a los banqueros, empresarios y gerentes de las oficinas de pisos altos de la zona de Brickell, donde no serán necesarias muchas medidas adicionales, pues entre parqueo y congestión, ni los fanáticos de Hialeah, de Kendall o de Doral podrán vitorear a sus ídolos.
En uno de los noticieros de la TV se comentó que la Ciudad de Miami buscaba con la celebración ese día gastar menos en protección policial, necesaria para este evento. ¿Pero pidieron las autoridades de Miami el apoyo de la policía de Miami-Dade, Hialeah, Doral o Sweetwater para ayudarles en su misión en uno de los días del fin de semana? ¿O es que el triunfo del Heat pretenden considerarlo “patrimonio” de la ciudad de Miami nada más?
Mi familia y yo, que luego de la noche del triunfo decidimos acortar las vacaciones y manejar 300 millas antes de lo planificado para estar en el desfile, pensando que iba a ser el fin de semana, hemos quedado con un sabor amargo. Fue frustrante cuando mi pequeño hijo me preguntó: “ Dad, ¿podemos ir el lunes?”. “No”, fue mi respuesta, “porque mami y papi empezamos a trabajar”. Confiamos en que el Heat dé muchos más campeonatos a sus fanáticos y mi hijo pueda llevar a mis nietos a ver a sus ídolos.
Moisés Porto
Miami




























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