Un día después de sufrir lo que calificó como la peor derrota del año, Oswaldo Guillén decidió cambiar de look: se afeitó la pequeña barbita quizás buscando la suerte o, a lo mejor tratando de burlarse del paso del tiempo que tiende a teñir de blanco cualquier expresión capilar.
El martes, sin embargo, la suerte no se alteró y las canas probablemente retoñaron en apenas un inning, un primer episodio que hubiese sacado de sus casillas hasta un monje tibetano.
Los Marlins de Miami cometieron dos errores en el primer tramo y Yadier Molina disparó jonrón por segundo día seguido –esta vez uno de tres anotaciones- para que los Cardenales de San Luis se impusieran 5-2, en lo que fue el 17mo revés de los peces en los últimos 20 encuentros.
La derrota se resolvió rápido. En 37 pitcheos Carlos Zambrano se vio abajo 5-0, aunque para ser justos tuvo poca responsabilidad, y así se lo reconocieron las reglas del béisbol, ya que ninguna de las anotaciones que terminó recibiendo fue limpia.
Rafael Furcal abrió fuegos con sencillo y después de un ponche al muchacho de Miami Jon Jay, Matt Holliday disparó rolling al pitcher, Zambrano tomó la pelota y lanzó a la intermedia, pero ni Omar Infante ni José Reyes se acercaron a la base y la pelota siguió de largo al jardín central.
Carlos Beltrán continuó con imparable al centro y Allen Craig le siguió con un roletazo duro, pero de frente al torpedero Reyes, quien dejó escapar la bola entre sus piernas permitiendo la segunda anotación. Con un out y dos en bases, Molina, quien la noche del lunes empató las acciones con jonrón en el noveno tramo, volvió a sacar la pelota por el jardín izquierdo para capitalizar el rally de los pájaros rojos.
“Eso es lo que sucede cuando se comenten esos errores y viene el señor Molina al plato”, dijo Guillén. “Esos dos errores fueron todo el juego”.
San Luis no apareció más por la pizarra o mejor dicho, Zambrano se lo impidió. El venezolano ahorró más sus envíos y en un punto del juego llegó a retirar a 10 en forma consecutiva hasta alargar lo que parecía una noche bastante corta a 6.2 episodios.
“Los pitcheos no estaban quebrando como yo quería y sentí que la rectra no me corría, pero afortunadamente pude ayudar al bullpen que ha trabajado mucho últimamente”, dijo Zambrano. “Después traté de ubicar la pelota en las esquinas y eso me ayudó mucho”.
La labor de Zambrano pudo haber sido incluso un poco más extensa, pero en el séptimo inning dio boleto para llenar las bases a Craig y Guillén decidió sacarlo, no sin antes tener un cruce de palabras con el árbitro Dan Bellino, quien lo botó del partido, en lo que fue la primera expulsión del venezolano con la camiseta de Miami.
“Me equivoqué. Desde el dugout pensé que había sido más cerca, pero luego vi la repetición y me di cuenta que no había sido tan cerca como pensé”, admitió Guillén.
Kyle Lohse, quien se llevó el primer triunfo en la historia del Marlins Park, una vez más reinó en la nueva instalación y terminó apuntándose otra victoria al espaciar cinco hits y dos carreras en ocho episodios.
El derecho recibió castigo real de sólo un jugador, Giancarlo Stanton, quien disparó un jonrón de 454 pies en el primer inning y luego pisaría el plato de nuevo al embasarse con doble y anotar por elevado de sacrificio de Greg Dobbs.



























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