Después de un buen número de funciones a sala llena, Teatro en Miami Studio cierra temporada con Y diente por diente, una versión de la comedia shakesperiana Medida por medida que debemos a Ernesto García, al igual que su dirección, y que producen Sandra García y él mismo, quien además se hace cargo de diseño escenográfico, luces, multimedia y música original.
En la versión de García, un alcalde deja en su lugar a un individuo que no solo desentierra una ley en extremo moralista y la aplica con el mayor rigor, sino que además se convierte en culpable gracias a esa misma ley, y se ampara en la doble moral para no salir perjudicado.
Es ingeniosa la idea de convertir los personajes del bardo inglés en un alcalde con sus cachanchanes, policías,etc., en el marco de un pueblo de principios del siglo pasado, y de travestir actrices, justo lo opuesto a lo que se acostumbraba a hacer dentro del teatro isabelino. Sin embargo, y pese a tan ocurrente punto de partida, la pieza se deshace por unas cuantas costuras.
Y es que, a despecho de la dinámica puesta de García, escenografía bien pensada, diseño de luces funcional y buena musicalización, Y Diente por diente no consigue alzar vuelo. Las escenas que conservan un tono que remite a Shakespeare, como aquellas en las que aparece el alcalde, Isabel ruega por su hermano, o Ángelo se reconoce atraído sin remedio por la novicia, desentonan con las otras donde aparecen los caracteres farsescos representados por las prostitutas, el proxeneta, Lucio o el policía ignorante.
El bufo cubano asoma tímidamente por detrás de algunos de estos personajes, que no llegan a encarnar de forma concreta a los deliciosos especímenes de la escena nacional; Lucio recuerda a ratos al pícaro Negrito, Chucho tiene rasgos en los que se adivina un parentesco lejano con nuestro Gallego, y la Sobrecogida se relaciona en cierto modo con la Mulata. El humor grueso, el doble sentido de los parlamentos y cierta voluntad de sobreactuación hacen pensar también en el bufo. Por ello se sale de contexto la escena de Codo, quien con su nariz postiza, los disparates verbales y la acentuada expresividad, da un doble salto atrás en el tiempo y reproduce un personaje que evoca a alguno de aquellos enmascarados truhanes de la Commedia dell´Arte.
A pesar de las buenas intenciones, todos estos parentescos conspiran para desequilibrar el tono de la obra, porque los personajes “serios” se sienten sobredimensionados y los burlescos no alcanzan la gracia procaz de los prototipos del bufo cubano. Por otra parte, los puntos de vista para tocar el tema tampoco se renuevan, y lo que se anuncia como una comedia sexual se diluye en una reflexión gastada sobre el abuso de poder.
Un factor que también quiebra la armonía dentro de la puesta es que no todas las actuaciones están al mismo nivel. Osvaldo Strongoli como alcalde, Ángel Lucena en su doble papel de Lucio y Codo, y Sandra García como Sobrecogida interpretan sus personajes con profesionalismo; la Doña Remigia de Simone Balmaseda y el Chucho de Anniamary Martínez son disfrutables en la medida en que nos atenemos al doble artificio del carácter y el sexo opuesto que recrean, por más que sus personajes resultan un tanto planos. A otro nivel, Fernando Goicochea, Carlos Bueno, Nirma Necuze, Bernardo Bernal y Yosiel Rodríguez se desempeñan con discreción dando vida al carcelero, Claudio, Tres Palitos y Mariana, el cura y Dimitri. En cuanto a Lian Cenzano, no consigue transmitir los entresijos psicológicos que convierten al aparentemente honesto Ángelo en un lujurioso transgresor de la ley, y la Isabel de Oneysis Valido se mantiene en una misma cuerda de principio a fin, sin acreditar la inocente dulzura del personaje de la novicia que sin proponérselo seduce al alcalde suplente.
Por último, después de todo lo dicho, no hay que perder de vista que, incluso cojeando a medio camino entre el bardo de Avón y el bufo cubano, Y diente por diente consiguió, más allá de sus defectos, convocar a un público que muchas veces se hace de rogar para asistir a los dominios de Tespis en Miami; no podemos menos que sumar esta innegable virtud a sus logros. •




























Mi Yahoo