La empresa gigante de muebles IKEA ha pedido ayuda a todo aquel que tenga información relacionada con un acuerdo de 1987 entre empresas gubernamentales en Cuba y la antigua Alemania Oriental para fabricar muebles en talleres carcelarios.
Se ha establecido una línea telefonica en Alemania para personas que quieran contribuir a clarificar las condiciones de producción entre nuestros proveedores en la República Democrática Alemana (RDA), gobernada por un régimen comunista, dijo el lunes un anuncio de IKEA.
IKEA contrató a la firma de Ernst & Young para investigar acusaciones de que una de sus subsidiarias de Berlín acordó en 1987 comprar muebles fabricados en cárceles de Cuba y la RDA. No está claro si la parte cubana del acuerdo se llevó a cabo.
Ejecutivos de la compañía, radicada en Suecia, se reunieron a principios del presente mes con miembros cubanoamericanos del Congreso federal de Estados Unidos, y les aseguraron que la firma no tiene relaciones de negocios con Cuba en la actualidad y que les reportarían los resultados de la investigación.
El comunicado del lunes de IKEA decía que su código de conducta para los proveedores de todo el mundo incluye cero tolerancia de cualquier forma de trabajo forzado o en servidumbre, y que la compañía lleva a cabo más de 1,000 auditorías por año para asegurar el cumplimiento de dicho código.
La compañía toma muy en serio las alegaciones de que se usaron presos políticos para fabricar productos de IKEA en la antigua RDA (y) en Cuba, añadió. De haber ocurrido esto, es completamente inaceptable y enormemente deplorable.
Las acusaciones contra la producción de IKEA en Cuba no han mencionado específicamente a presos políticos. Varios presos políticos cubanos han dicho que no se les exigía trabajar, al parecer porque las autoridades no querían que ellos supieran lo que pasaba en los talleres de la prisión.
El periódico alemán Frankfurter Allgemeine reportó en abril que una sucursal de IKEA en Berlín firmó en 1987 un acuerdo de fabricación de muebles con dos empresas comerciales propiedad del gobierno de la RDA, KuA y Delta GmbH. Por su parte, las firmas contrataron para parte del trabajo a EMIAT, una firma propiedad del Ministerio del Interior de Cuba que vende productos fabricados en las cárceles de la isla. El ministerio administra las cárceles cubanas.
Documentos encontrados en los archivos de la Stasi, el temido ministerio de seguridad de la RDA, mostraron que había habido problemas de calidad en el primer lote de muebles cubanos enviados, al parecer sofás y mesas, y no estuvo claro si el acuerdo con Cuba se mantuvo.
El Muro de Berlín cayó en 1989, el comunismo le siguió y la RDA desapareció en 1990, reunificada con la República Federal de Alemania, llamada a veces Alemania Occidental.






























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