Mientras los jugadores del Heat disfrutan del descanso del vencedor, los que toman decisiones en la Arena American Airlines no pueden tomar un día de pausa.
Apenas una semana después de que Miami levantara el trofeo de campeón, el Draft de la NBA aparece este jueves como una cita demasiado importante como para no tomarla en cuenta, y si bien es cierto que el equipo no elegirá hasta el puesto 27, las necesidades financieras obligan a Pat Riley y su núcleo de dirección a hacer una la mejor tarea posible en busca de talento joven.
“La meta es encontrar a alguien que complemente a los jugadores importantes que ya son parte del roster’’, expresó el miércoles en la Arena Chet Kammerer, el vicepresidente del Heat encargado del personal. “Estamos hablando tal vez de alguien que pudiera no ser parte de la rotación, pero que pudiera, con suerte, contribuir en la rotación para el próximo año’’.
Ciertamente, tan alejado en la primera ronda de selección, Miami no podrá elegir a un Dwyane Wade, ni siquiera a un Caron Butler, pero la experiencia con Norris Cole –encontrado en el puesto 28- sobrepasó las expectativas. El novato realizó un aporte más que digno en los playoffs y, especialmente, en los dos últimos encuentros de la Final de la NBA en ruta al campeonato.
Desde su presidencia de la franquicia, Riley ha supervisado las selecciones del Heat en los últimos años con grandes aciertos y sonados fracasos, pero ahora está obligado a hilar fino. El equipo tiene mucho dinero comprometido en sus Tres Grandes y, bajo el nuevo convenio laboral, necesita jugadores de reparto cada vez más baratos y eficientes para rodear a LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh.
No hay que olvidar que el propietario del Heat, Mickey Arison, enviará en breve un cheque por $7 millones a la NBA como pago por concepto de impuesto de lujo, una cifra que podría quedar eclipsada para el nuevo período de agencia libre que comenzará a mediados de julio. Los Tres Grandes le han dado un título a la franquicia, pero mantenerlos cuesta mucho –un promedio de $56 millones por año- en el nuevo ambiente financiero de la liga.
De ahí la importancia del Draft.
A Riley, por supuesto, le interesaría elegir a un hombre alto. Con Mario Chalmers y Norris Cole –y un James multifacético- se han despejado bastantes dudas en la posición de armador, y aunque Miami descubrió una fórmula eficaz con Bosh en el centro y una alineación “pequeña’’, no vendría mal un cuerpo fuerte y alto que sirva de complemento a la estrella y Joel Anthony.
“He trabajado para Riley durante 15 años y no tengo que decirles qué es lo que le gustaría’’, agregó Kammerer. “Cada año es la misma pregunta, “¿hay algún jugador alto bueno?’’. Creo que eso no ha cambiado, si podemos encontrar a algún alto y bueno, lo elegiríamos’’.
Pero con el puesto 27, pudiera no haberlo. A pesar de que se ha vinculado al Heat con Fab Melo, un centro de la Universidad de Syracuse, la proyección es que sería seleccionado entre los números 20 y 26. Por otra parte, no se espera que Miami realice algún tipo de movida secreta para bajar en el sistema de elección, así que Riley y su gente tendrán que buscar un diamante entre piedras comunes y corrientes.


























Mi Yahoo