Rudy Eugene, el hombre que arrancó a mordidas la cara de un hombre desamparado en el MacArthur Causeway y fue muerto a tiros por la policía, no tenía en su organismo droga alguna que no fuera marihuana, dijo el miércoles la oficina del médico forense de Miami-Dade.
El 26 de mayo, Eugene se quitó la ropa mientras caminaba por el puente desde Miami Beach antes de atacar a Ronald Poppo, de 65 años, en un macabro y prolongado asalto a la vista de todos en una acera citadina captado por una cámara de seguridad de The Miami Herald. Eugene fue muerto a tiros por un agente de policía que lo encontró desgarrando con los dientes el rostro de Poppo.
Los extraños detalles del ataque causaron especulaciones de que probablemente el atacante, de 31 años, estaba bajo la influencia de drogas más fuertes. Poco después del incidente, por ejemplo, el presidente del sindicato policial de Miami especuló públicamente que Eugene podía haber estado bajo el efecto de sales de baño, estimulantes sintéticos a los que se ha culpado de trastornos psicóticos breves en otros casos en todo el país.
Pero el médico forense tras pedir ayuda a un laboratorio independiente de toxicología forense no pudo encontrar evidencia alguna de los componentes comunes de las sales de baño en el organismo de Eugene. Tampoco encontraron vestigios de marihuana sintética o LSD.
El médico forense concluyó además que Eugene no había ingerido cocaína, heroína, PCP, oxicodona, anfetaminas o cualquier otra droga callejera aparte de la marihuana, una droga que no es conocida por incitar a la violencia.
Dentro de los límites de la tecnología actual en ambos laboratorios, la marihuana es la única droga identificada en el cadáver de Rudy Eugene, dijo la oficina del médico forense en un comunicado de prensa.
La autopsia encontró inicialmente evidencia de una sustancia en el estómago de Eugene que parecía una masa de pastillas sin digerir, dijeron fuentes policiales a The Miami Herald. Pero el comunicado de prensa del miércoles del médico forense no especificó qué sustancia podría haber sido.
Las conclusiones de toxicología infundieron un misterio adicional al ataque sin motivación aparente contra Poppo, el desamparado a quien Eugene halló dormitando a la sombra del riel del Metromover antes de atacarlo. Eugene, quien trabajaba en un taller de lavado de carros, tenía un expediente de ofensas menores de drogas sin violencia, aunque había sido acusado de amenazar a su madre en una disputa doméstica en el 2004.
Rikkia Cross, quien mantenía una relación intermitente con Eugene, está convencida ahora de que las acciones de Eugene son resultado de algo sobrenatural que lo afectó.
Alguien le hizo algo, alguien le echó algo. Yo estoy segura de que eso no fue Rudy, dijo Cross el miércoles.
Cross vio a Eugene por última vez temprano en la mañana del 26 de mayo, más de ocho horas antes del ataque en el puente. A eso de las 5:30 a.m., Eugene despertó a Cross y le dijo que se iba a encontrar con un amigo.
Cross dijo que Eugene actuó de una forma rara esa mañana, registrando los clósets. Se despidió de ella con un beso y salió de su apartamento en el condado Broward con su Biblia en la mano.
Eugene acabó en Miami Beach, donde se celebraba el festival Urban Beach Week y donde al parecer su auto se averió. Pero no está claro todavía qué hacía Eugene en la playa en las horas antes del ataque.
Poco después de las 2 p.m., varios conductores comenzaron a llamar a la policía reportando a un hombre desnudo que caminaba por el puente y se colgaba de las farolas. La policía encontró más tarde páginas arrancadas de una Biblia dispersas por el puente.
Entonces Eugene se encontró con Poppo; Eugene forcejeó con el desamparado en la acera, golpeándolo y quitándole los pantalones antes de morderle la cara, según muestra el video de seguridad. El ataque entero duró alrededor de 18 minutos.
Poppo se está recuperando en el Jackson Memorial Hospital.
El redactor de The Miami Herald David Ovalle contribuyó a este reportaje.






























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