Mientras que llevaba una vida extremadamente frugal, monseñor Agustín Román pudo ahorrar más de $120,000, producto de cuatro décadas de trabajo en la Arquidiócesis de Miami y de estipendios que recibió por sus servicios sacerdotales particulares.
Al morir, esa herencia debía ser dividida para la evangelización en la Ermita de la Caridad del Cobre, el santuario que fundó en Coconut Grove, y en la Diócesis de Matanzas, en Cuba, donde fue ordenado sacerdote en 1959, según el testamento depositado con el secretario de los Tribunales del Condado Miami-Dade, obtenido por El Nuevo Herald a través de una solicitud de registro público.
La arquidiócesis anunció hace dos semanas que Román había dejado $60,000 para Matanzas, fondos que habían sido enviados al obispo de la diócesis, monseñor Manuel Hilario de Céspedes. Sin embargo, no reveló información sobre las donaciones a la Ermita, lo que ha creado un clima de descontento y cierta molestia entre los devotos de Román, según líderes laicos de la Ermita.
El miércoles, Rafael Peñalver, abogado personal de Román, dijo que la arquidiócesis le había informado que la cantidad de la herencia destinada a la Ermita era aproximada a la de Matanzas. Esto fue confirmado por El Nuevo Herald con el arzobispo Thomas Wenski.
El monto es similar o mayor al que donó a la Iglesia de Cuba, dijo Wenski, albacea del testamento.
Mary Ross Agosta, vocera de la arquidiócesis, agregó que el monto no está disponible porque el testamento aún no ha sido ejecutado.
El testamento no ofrece detalles sobre el patrimonio de Román, pero hace alusión a una carta separada firmada por él que lista su propiedad personal. La misiva fue enviada en marzo del 2009 al entonces arzobispo John F. Favalora. La arquidiócesis accedió que El Nuevo Herald revisara el documento de manera exclusiva.
No dejo más posesiones materiales que unos pocos artículos de uso personal, escribió Román. Mis otros valores son los estipendios y las donaciones que he recibido a lo largo de los años por mis servicios sacerdotales.
Usé lo que me hizo falta para mis necesidades básicas, y ahorré el resto en cinco cuentas bancarias agregó.
Román indicó que los saldos de cuatro de las cinco cuentas debían ser destinados por la arquidiócesis a la evangelización en la Ermita y los fondos de la quinta, transferidos a la Diócesis de Matanzas inmediatamente después de su muerte.
Miguel Núñez, presidente de la Archicofradía de la Ermita, entidad laica con más de 50,000 devotos inscritos, criticó a la arquidiócesis por omitir la donación de Román a la Ermita al divulgar la noticia del donativo a Matanzas en un comunicado.
Detrás de esta noticia había una motivación, no puedo decir cuál es pero tengo mis sospechas, dijo Núñez, amigo personal de Román. La forma en que lo dieron a conocer se presta para que se hagan especulaciones.
Agregó que se ha creado un clima de disgusto entre algunos de los feligreses.
Hay cierto malestar entre los devotos, entre los miembros de la cofradía, señaló Núñez. No nos molesta que se envíe dinero al obispado de Matanzas porque en vida él siempre estuvo ayudando a su diócesis original. El problema es cómo se presentó el testamento. Un momento, ¿y la obra de él que es la Ermita?.





























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