De las 17 películas de Pixar, ninguna tuvo protagonista femenina y ahora Brave lo compensa impulsando a la Princesa Mérida de Escocia, experta disparando flechas con su arco y formidable jinete de su retozón caballo Angus. En la voz insustituible de Kelly Macdonald, Mérida es la más inspirada figura de una fábula animada desde de las acuáticas travesuras de Finding Nëmo.
A la Rein Elinor (Emma Thompson) le sienta muy mal el temperamento rebelde y casi marimacho de la hija que había predestinado para un obediente matrimonio con uno de tres sosos pretendientes que garantizan muy favorable empate conyugal para monárquicas familias. Pero Mérida no ha nacido para seleccionar menús en cenas de la Corte y mucho menos para coser ropones de futuros herederos al trono.
Su padre, el Rey Fergus (Billy Connolly) no tiene agallas para defender a Mérida de su maniática mamá y ella debe acudir a una tradicional Bruja (Julie Walters), que preside burbujeantes ollas como las más osadas y malas consejeras de Macbeth.
La maldición resulta en una transformacion excesiva y Mérida se pasa el resto del tiempo tratando de deshacer el conjuro. Cuatro guionistas no han logrado darle revoltosa gracia a la situación, pero los artistas de Pixar le dan al filme esplendoroso colorido que profundizan los ángulos de Tercera Dimensión.
Participación esencial tiene la indomable melena color de albaricoque maduro que la estricta Reina Elinor no consigue refrenar ante los novios a la fuerza. Las agresivas greñas adquieren personalidad propia cuando Mérida cabalga en el lomo de Angus a través de multicolores praderas escocesas.
Brave no necesita un Príncipe que la despierte como Blanca Nieves. No descansa ni para pestañear y posee energía suficiente para entretener a los niños sin provocar bostezos en los adultos. •




























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