El médico Darsi Ferrer, uno de los opositores pacíficos más activos de Cuba, llegó a Estados Unidos como refugiado político tras varios años de intensa labor por las libertades individuales y los derechos de los más necesitados en la isla. En el mismo programa de refugiados también llegaron Caridad Caballero, de las Damas de Blanco, y los activistas José Antonio Triguero y Gustavo Pardo.
Ferrer, de 42 años, arribó en horas de la noche del jueves al Aeropuerto Internacional de Miami. Hoy viernes continuará su viaje a la ciudad de Chatanooga, en Tennessee, para reunirse con su esposa Yusnaimy Jorge Soca, y su hijo Daniel, de 10 años.
Dejé a mi patria, amigos y a un pueblo que sufre mucho, dijo Ferrer visiblemente emocionado. Pero mantengo viva la esperanza que Cuba será libre porque cada vez más el pueblo cubano está determinado a esa libertad.
Ferrer denunció que desde el 2010 la Dirección de Inmigración y Extranjería de Cuba le denegaba consistentemente a su esposa el permiso de salida del país para viajar a Estados Unidos. Jorge necesita un tratamiento médico especializado. La mujer, de 30 años, padece un cuadro agudo de hipertensión endocraneana, una enfermedad cerebrovascular que puede causar pérdida de la visión, vómitos y rigidez de la nuca, entre otros síntomas.
Ferrer calificó la negativa de las autoridades cubanas de chantaje para hacerlo emigrar a él por su actividad opositora y sus denuncias por la violación de los derechos humanos.
Ahora lo importante será trabajar para que Cuba retorne a esa vida civilizada que perdió hace más de 50 años, precisó Ferrer. Como quiera que sea, la oposición es una fuerza moral y una vanguardia de unidad. La expectativas del pueblo cubano nada tienen que ver con los intereses de esa élite despiadada que está en el poder.
Sobre la presión gubernamental y la ola de arrestos injustificados, actos de hostigamientos y amenazas contra integrantes pacíficos del movimiento disidente, Ferrer dijo que se trata de una política desesperada del gobierno cubano.
Por eso le digo al pueblo de Cuba que salga a la calle y ejercite su derecho, comentó Ferrer.
En el 2006 Ferrer fue marginado del ejercicio de la medicina por su postura crítica y pedidos de oportunidades democráticas a favor de la sociedad civil. A pesar de las limitaciones impuestas y el acoso de las autoridades, Ferrer fue capaz de impulsar servicios de atención médica independiente en repartos y zonas mayormente desatendidas por el gobierno cubano.
No pude ejercer mi carrera como médico, dijo Ferrer. Eso, en medio de muchas otras maneras de castigo, siempre lleva una gran cuota de sufrimiento y marginación.
En el 2009 las autoridades de la isla ordenaron una condena de prisión de 11 meses contra Ferrer. El disidente fue acusado por los supuestos delitos de atentado y receptación de artículos sin debida autorización oficial.
La policía cubana halló en la vivienda de Ferrer, en La Habana, dos sacos de cemento, ventanas de aluminio y otros materiales de construcción supuestamente adquiridos en el mercado negro. Ferrer dijo que el operativo tuvo motivaciones políticas. Se declaró en huelga de hambre en protesta por el tratamiento de reo común a que fue sometido en la prisión de Valle Grande, en el municipio habanero de La Lisa.
Ferrer fundó en La Habana el Centro de Derechos Humanos Juan Bruno Zayas. Desde el 2006 organizó y lideró valientemente marchas pacíficas en el Parque Villalón cada 10 de diciembre. Como director del ilegal proyecto Cubabarómetro, una iniciativa sin filiaciones políticas que reúne a profesionales y opositores independientes en La Habana, Ferrer realizó estudios e investigaciones detalladas sobre la realidad de la isla.
Uno de los informes más sobresalientes de Ferrer fue el estudio Impacto de los subsidios y el nivel de influencia de la economía en la subsistencia de los cubanos.
El informe, realizado en el 2010, concluyó que los habaneros asignan más del 75 por ciento de su salario o jubilación para pagar los productos que subsidia el Estado cubano. Cubabarómetro destacó otros dos alcances importantes: en primer lugar, la necesidad de alentar gradualmente el reforzamiento de iniciativas privadas en la isla. En segunda instancia, establecer medidas liberalizadoras para mejorar las condiciones del ciudadano de a pie.
Ferrer dijo sentirse satisfecho por su activismo y defensa de las libertades democráticas. Aseguró que desde el exilio forzado continuará apoyando los esfuerzos de la oposición interna.
Me queda la satisfacción de haber cumplido con lo que uno piensa: entregarse a cambiar esa triste realidad que vive el pueblo cubano, manifestó.






























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