WASHINGTON -- La Corte Suprema le dio el jueves una formidable victoria al presidente Barack Obama al avalar su reforma de salud, tras sentenciar que es constitucional exigir a todos los ciudadanos que contraten un seguro médico.
La más alta jurisdicción del país emitió la decisión judicial más esperada de las últimas décadas, y sacudió al mismo tiempo la carrera presidencial de forma imprevisible.
De los nueve magistrados de la Corte, cinco se pronunciaron a favor de la constitucionalidad de la gran mayoría de la Ley de Salud Asequible (ACA), entre ellos el presidente conservador John Roberts, cuyo voto resultó decisivo, y cuatro lo hicieron en contra.
Los jueces ya dieron otro espaldarazo al presidente Obama el pasado lunes al invalidar tres de cuatro disposiciones de una controvertida ley de lucha contra la inmigración ilegal en el estado de Arizona.
La mayoría de la Corte Suprema decidió que sancionar a los estadounidenses que no compren un seguro médico puede ser considerado como un nuevo impuesto, y que el Congreso tiene potestad para promulgarlo.
La Constitución permite un impuesto de ese tipo, y no nos corresponde prohibirlo, o juzgar si es adecuado o justo, dijo Roberts en la sentencia de la mayoría.
La Corte impone un impuesto cuando el Congreso rechazó deliberadamente un impuesto, criticó uno de los jueces disidentes, Anthony Kennedy, que pidió junto a tres colegas conservadores que la ley fuera abolida enteramente.
La obligación de comprar un seguro médico, en un país donde 32 millones de personas no tienen o no pueden permitirse cobertura médica, dividió apasionadamente a Estados Unidos desde la aprobación de la ACA en marzo del 2010.
Los sondeos indican que una ligera mayoría de estadounidenses rechazan esa obligatoriedad, aunque otros aspectos de la ley, como los chequeos médicos gratuitos a cargo de las aseguradoras, son bien recibidos.
La mayoría de los magistrados votaron también a favor de imponer límites a la ampliación del programa de salud pública Medicaid, que cubre las necesidades médicas de 16 millones de pobres en el país, por considerar que supone una carga excesiva sobre los estados.
A partir de esta histórica sentencia, todos los estadounidenses deberán obtener un seguro médico antes del 2014 bajo pena de sanciones financieras.
Más allá de la política, la decisión de hoy (jueves) fue una victoria para las personas en todo el país cuyas vidas ahora están más seguras, declaró un sonriente Obama en la Casa Blanca.
Su rival republicano, Mitt Romney, prometió por su parte que abolirá la ley en su primer día como presidente, de ser elegido en noviembre.
Obamacare era una mala ley ayer. Es una mala ley hoy, afirmó Romney, en referencia al nombre popular de la ley.
La decisión de la Corte Suprema supone un mazazo de hierro para la oposición, cuyos líderes en la Cámara de Representantes se apresuraron a anunciar que votarán para revocarla el 11 de julio.
Esa revocación, sin embargo, no tiene posibilidades de pasar en el Senado ni tampoco de ser rubricada por el presidente Obama.
Esta es una ley que nos va a costar mucho dinero, vamos a tener un aumento de impuestos. Nos estamos yendo a una extrema izquierda, aseguró a la AFP Carlos Gutiérrez, ex secretario de Comercio republicano y presidente del comité electoral hispano de Romney.






























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