El padre de uno de los dos jóvenes cuyos cadáveres fueron encontrados en estado de descomposición en un pantano al oeste de Miami-Dade hace tres semanas pidió a la policía profundizar las investigaciones ante la probabilidad de que el caso permita seguirle la pista a una red de venta de drogas en las escuelas de Doral.
Me han arrancado lo más hermoso que yo tenía, dijo Héctor Miranda, padre de Héctor Tornado Miranda. Como padre merezco una respuesta y saber lo que ocurrió. No quisiera que a ningún padre le pasara algo semejante.
Los cadáveres de Héctor, de 18 años, y Marcos Ernesto Pomares, de 19 años, fueron hallados el lunes 11 de junio en un pantano a la altura de la avenida 135 del noroeste y la calle 25. Habían desaparecido tres días antes.
Una fuente policial familiarizada con la investigación dijo que los muchachos no se encontraban solos la noche del viernes 8 de junio. Ambos jóvenes habían acudido al pantano acompañados al menos por otros cuatro jóvenes cuyas identidades aún son mantenidas en reserva para no entorpecer las investigaciones.
Los detectives de la Unidad de Homicidios del Departamento de Policía de Miami Dade han utilizado detectores de mentiras debido a los testimonios incoherentes que inicialmente ofrecieron los acompañantes durante las pesquisas, según la fuente.
Además, agregó, la policía indaga sobre el presunto consumo de marihuana sintética ordenada por la internet desde Europa.
Miranda dijo que su hijo podría estar involucrado en la venta de drogas en su escuela. Sin embargo, dijo que sí se comprobara, Héctor estaría en el nivel más bajo de una cadena venta clandestina en las escuelas.
En diciembre, dos meses antes de cumplir 18 años, Héctor había sido arrestado por venta de marihuana cerca de una escuela. Estos récords están sellados por tratarse de un menor de edad.
Miranda dijo que su hijo debía comparecer por ese caso ante la Corte Juvenil del Condado Miami Dade el pasado lunes 25 de junio.
Me parece extraño que un par de semanas antes de que él se presente ante el juez aparezca muerto en medio de un pantano, manifestó Miranda. Mi intuición de padre me dice que ahí hubo mano criminal. Si no la hubo ¿por qué los demás muchachos se fueron, los dejaron abandonados y no informaron nada a nadie?.
De acuerdo con la fuente, los cadáveres de los jóvenes no presentaban signos de asalto o disparos. La policía ha dicho que el análisis toxicológico podría tomar varias semanas.
Héctor formaba parte del programa de estudiantes talentosos de la secundaria pública Ronald Reagan, en el 8600 de la avenida 107 del noroeste, en Doral. Sin embargo, según estudiantes que lo conocían, también estaba dedicado a la venta de marihuana en esa escuela. Luego de ser arrestado, Héctor fue expulsado, dijo su padre.
A mi hijo me lo malograron, dijo Miranda. El era un niño de su casa, sin malicia. Pero hay gente mala que se fija en este tipo de muchachos. A ellos les interesan niños que no tengan antecedentes. Son niños que ellos captan para que entren en la escuela y empiecen a repartir la droga.






























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