Juan Cayetano (cambio su nombre a petición de la fuente) sufrió un accidente mientras arreglaba un jardín durante su jornada laboral como empleado independiente de su compañía de landscaping. Fue a la sala de emergencia porque no aguantaba el dolor en su espalda, lo atendieron, y lo dieron de alta después de 7 horas de espera, rayos X, un CT scan, un motrin 800. Lo refirieron a un especialista. Juan Cayetano no pagó nada al salir; después de un par de semanas le llegó a su casa una cuenta por $12,350. Juan Cayetano llevaba dos semanas sin trabajar porque el dolor no lo había dejado, y usualmente él gana al año unos $25,000 libres después de gastos operativos. Pagar la cuenta hospitalaria lo quebraría, así que decidió no hacerlo. El hospital, por su parte, queda con una cuenta que termina pagando el contribuyente.
Puede que haya más de 45 millones de personas en el país que por no tener seguro médico hayan pasado o pasarán por un caso similar. La buena noticia es que a partir del 2014 esto no pasa más. Siempre y cuando la ley de salud asequible del presidente Barack Obama, que ha sido hallada constitucional, entre en vigor, y no salga presidente Mitt Romney (quien implementó una ley similar en Massachusetts que ha probado ser sumamente efectiva). Romney ahora dice que su propia idea es una catástrofe para el país. Cuánta hipocresía por querer ser presidente a costa de la gente, tu salud y tu bolsillo.
A Juan Cayetano con su problema crónico de espalda le da igual la política detrás de la ley, el solo quiere que en el país en el que trabaja de manera legal y paga impuestos, pueda ir al médico. Algo que a las grandes compañías de seguro y a las farmacéuticas no les cae nada bien, porque con un plan de salud asequible se les acaba el negocio redondo de abuso al consumidor. A los políticos que reciben donaciones en sus campañas, les cae peor. Y de ahí el argumento absurdo (implementado siguiendo una idea republicana) de que estar obligado a comprar seguro médico, viola los derechos constitucionales. Argumentó que la decisión de la Corte Suprema ha sacado el asunto de la palestra pública. ¿Y cómo lo ha hecho? De la manera más inteligente posible: en este país estamos obligados a pagar impuestos y a cumplir ciertas leyes, si no somos multados.
Con el nuevo plan no habrá discriminación para las personas con condiciones pre-existentes como Juan Cayetano, o un niño con cáncer, los ancianos tienen ya un descuento grande en sus medicinas, las aseguradoras no podrán subir las pólizas sin explicación y deberán en un par de meses devolver los gastos administrativos innecesarios que han sido sacados de lo que ha pagado usted; los jóvenes ya pueden ser cubiertos por las pólizas de sus padres hasta los 26 años. En estados como el de Mitt Romney, con la ley de salud similar, el 98% de las personas tienen seguro médico y los doctores han dicho que el mercado es más competitivo.
Y esto va más allá, porque el hecho de que todas las personas responsables que puedan pagarlo tengan seguro médico se augura bajarán los costos de las pólizas porque habrá más demanda, lo que a su vez generará empleos, lo que a su vez dará salud preventiva y asequible a todas las personas que en este país, el más rico del mundo, no pueden ver un médico. (Recordemos que Estados Unidos es el único país desarrollado del planeta que tiene un problema de este tipo). Y es el país con el sistema de salud más caro.
Y para los que siguen creyendo la retórica electoral republicana de que con el nuevo plan no podrán escoger su médico, o el sistema de salud empeorará, o perderán su seguro médico actual, o no habrá empleos, quédense tranquilos que muchos médicos y expertos en salud no partidistas han aclarado que no es el caso. Y es lógico: más demanda, más oportunidad y más empleos para los profesionales de la salud, precios más bajos para el consumidor. Y el sistema fallido a partir del 2014 comenzará lentamente a repararse, siempre y cuando los estados de la Unión cooperen, por el bien de su gente.
La reforma a la salud no es perfecta, y los estados tendrán que organizarse y elegir si aceptan o no la expansión del Medicad para cubrir no solo a la clase media sino a los más pobres. Pero es el primer paso para mejorar un sistema obsoleto con una solución que bien manejada podría ser muy efectiva para todos.




























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