Un niño de siete años fue abusado sexualmente por otro de 11, según una demanda presentada el día de hoy ante un juzgado del condado Miami-Dade.
Los abusos ocurrieron en el autobús escolar y en la Escuela Charter Dowtown Miami, según la demanda. La madre de la víctima busca que la escuela y la compañía que opera el autobús, Carmen Alvarez Bus Service, paguen por lo ocurrido.
Este es un caso muy triste, dijo Jeff Herman, abogado de la madre. La escuela debe asegurarse que los niños estén protegidos.
El niño, que cursaba el segundo año de primaria, sufrió de violencia, amenazas y abuso sexual en al menos tres ocasiones, de acuerdo con la demanda.
El primer incidente ocurrió el 11 de noviembre del 2011, cuando, durante el viaje en autobús a la escuela, el atacante supuestamente obligó a la víctima a realizarle sexo oral. El atacante, identificado como J.R., amenazó golpear a la víctima si hacía público lo ocurrido.
Si no haces esto, te voy a lastimar, amenazó J.R., de acuerdo con un reporte de policía.
El niño, identificado bajo el alias John Doe, no se pudo defender. Sufrió de abuso sexual enfrente de sus compañeros. El conductor del autobús alegó que no se dio cuenta de nada, pero la demanda argumenta que el conductor, identificado únicamente como Alvarez en el documento, sabía lo que estaba ocurriendo.
El niño alertó a su madre ese mismo día.
Te tengo que contar algo, le confió. Alguien me hizo hacer algo asqueroso.
La madre, identificada en la demanda como Mother Doe, confrontó al conductor del autobús, que no tomó ninguna medida. Posteriormente acudió a la escuela para informar de los sucesos. La directora, Rebecca Dinda, le aseguró que nadie volvería a abusar de su hijo.
Pero eso no ocurrió. Como la escuela no tomó medidas, J.R. se dio cuenta que sus acciones no sufrirían consecuencias, señaló el documento. A partir de ahí, J.R. golpeó y abusó sexualmente de la víctima en el baño del colegio en al menos otras dos ocasiones.
Según Herman, la respuesta de la directora siempre fue la misma: los niños no volverían a tener contacto, y la escuela se encargaría de mantenerlos en observación constante. Lo prometido por Dinda nunca sucedió.
Se le dijo específicamente a ella lo que ocurría, comentó el abogado.
La víctima se intentó suicidar al menos tres veces después de los incidentes, de acuerdo con la demanda.
La madre busca que la escuela y la compañía de autobuses le paguen $5 millones por no proteger a su hijo, así como no entrenar adecuadamente a sus trabajadores para prevenir y reaccionar ante casos de abuso sexual, y por el daño psicológico sufrido tras los incidentes.
John Herman, el abogado que lleva el caso, es famoso por haber participado en demandas de abuso sexual en contra de la arquidiócesis de Miami y Denver.



























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