El párroco de la Iglesia Rincón de San Lázaro en Hialeah fue restituido en su ministerio luego de haber sido suspendido hace poco más de un mes por la difusión de un video en el que apareció apostando dinero en tragamonedas de tres casinos del condado Miami-Dade.
El reverendo Orlando Molina, un nicaragüense de 51 años, fue restituido el domingo por el obispo de la Iglesia Católica Apostólica en Estados Unidos, Joseph Pugin, quien lo había separado a fines de mayo.
El lunes, Molina expresó a El Nuevo Herald su alegría por su retorno al templo del 1190 de la avenida 4 del este, en Hialeah.
Se demostró que yo soy inocente y que la feligresía siempre estuvo conmigo, dijo Molina, quien lleva más de dos décadas en esa denominación. Aquí es imposible robar, todos lo saben. Mi honradez nunca estuvo en entredicho, por lo menos entre las personas que saben quién soy.
Esa denominación autocéfala, fundada en Estados Unidos en 1949, sigue la tradición católica pero no su teología. Asimismo, no se encuentra bajo la jurisdicción del Vaticano y ordena clérigos de ambos sexos. Tiene dos sedes en Florida y una en Nueva York.
A través de una carta, Pugin indicó que no se había encontrado ninguna evidencia de mal proceder por parte de Molina, tras una investigación que duró dos semanas.
Molina había sido acusado mediante una carta anónima de robar las limosnas para jugar en los tragamonedas. La carta fue enviada a varios medios de comunicación junto con un video de seguimiento en los casinos.
Me sentí muy mal cuando salió el video. Me sentí terriblemente abochornado, dijo Molina. Mi delito, mi pecado, fue ir a los casinos. Pero me jugué mi dinero.
El video mostró que Molina fue seguido en una fecha aún no precisada al menos durante 13 horas: desde que salió del templo de San Lázaro, a las 6 p.m., hasta las 7 a.m. del día siguiente, cuando regresó a su apartamento en Opa-Locka.
Molina fue filmado cuando ingresaba a las 7:20 p.m., acompañado de otro hombre a un casino no identificado. Allí, luego de perder dinero, golpeó uno de los tragamonedas. Un par de horas después, él y su acompañante acudieron al Calder Casino & Race Course, en Miami Gardens.
Luego, a las 12:31 a.m., se dirigió a un local de cambio de cheques, Cash Advance Store, y después siguió jugando en el Magic City Casino, en Miami. A las 6:29 a.m. tomó un autobús para regresar a su apartamento.
Molina aseguró que ese cheque le había sido entregado por la parroquia como pago de su salario regular, de unos $400 por semana, y que no se trataba de una donación de algún feligrés.
Reconozco que fue un error, dijo Molina. Aquí el problema fue que yo visité unos casinos y según los votos de pobreza que hice no estoy autorizado a hacerlo. Ahora sería incapaz de ir a esos lugares.
El obispo auxiliar de esa iglesia, Joseph Hladney, destacó el trabajo de Molina en la parroquia.
Estamos contentos con el regreso del padre Molina, dijo Hladney, quien ordenó a Molina hace 22 años. Nunca tuve duda de que él no hizo algo malo, pero debido al escándalo debió ser separado hasta que se concluyera la investigación.
Molina indicó que dos personas de esa parroquia fueron quienes se encargaron de contratar a una empresa de detectives para seguirlo. Dijo que no revelaría sus nombres para no provocar un nuevo escándalo en esa iglesia.






























Mi Yahoo