Unos niños frente a unas tumbadoras que son más grandes que ellos, la metáfora de un huevo frito volando para recordar la urgencia de proteger las aves, un poco de ecología y mucha música. El verano es diversión y todo lo anterior es lo que van a experimentar los niños que asistan a partir del próximo sábado a los talleres de creatividad musical que impartirá el músico y educador neoyorquino Bruce Mack en el Centro Cultural Español de Miami.
“Si puedes cantar, puedes tocar”, es la teoría de Mack, quien cuenta con 15 años de experiencia como profesor de música en las escuelas públicas de Nueva York y sabe que la tentación que siente un niño frente a un instrumento musical es muy grande. Eso es justamente lo que aprovecha para animarlos a improvisar y a experimentar con los sonidos.
“Los pongo frente a un xilófono, una marimba o un tambor, y les pregunto si tienen una idea musical y si les gustaría tocarla. Ellos me responden que no saben tocar y entonces los invito a que canten la idea y después traten de reproducir ese sonido en el instrumento”, adelantó Mack sobre su método de enseñanza que se basa, sobre todo, en el disfrute que se deriva de ese contacto con el instrumento.
Mack es la figura central del documental When Fried Eggs Fly, presentado en el 2006 en el Festival de Cine de Tribeca, y elegido después por el creador de este encuentro cinematográfico, el actor Robert De Niro, para recaudar fondos para una escuela en Brooklyn.
En el documental se aprecia cómo durante cuatro meses, Mack organiza un coro de 162 niños de la Escuela Pública # 3 del West Side de Lower Manhattan y los inspira a que trabajen en equipo para componer e interpretar una canción que tiene como tema la ecología. El resultado es una colaboración entre maestros, estudiantes y padres, una suerte de We Are the World sin grandes estrellas, en el que el disfrute de cantar unidos por el amor a la música es lo fundamental.
Mack se crió en el Bronx escuchando no sólo los ritmos afroamericanos de su familia, sino los de la música latina que se tocaban en las casas de sus vecinos durante bodas, cumpleaños y otras celebraciones.
“Fue ahí donde surgió mi interés por la World Music. Mis vecinos podían pasarse toda la noche tocando las congas. Creo que aprendí mucho de la cultura latina escuchando su música”, dijo el músico, quien considera que su instrumento es la voz, pero toca el bajo, el piano y el teclado.
“La música es un lenguaje universal, no necesita de palabras, y los sonidos pueden ser interpretados de muchas maneras”, apuntó, indicando que la música no sólo puede ser un nexo entre personas de diferentes culturas, como ha comprobado en sus viajes por el mundo, sino entre los miembros de una misma familia.
“Cuando los adolescentes se vuelven introvertidos y no quieren hablar con los adultos, pueden expresar sus emociones a través de la música”, expresó Mack, que estará en Miami impartiendo clases a niños de 7 a 11 años en la sede del CCE en Biscayne Blvd., desde el 7 de julio al 10 de agosto.
“Las lecciones privadas de música suelen tener un orden estricto. Pero en mis clases, les aconsejo a mis alumnos que tienen que ‘tocar’ para saber ‘tocar’ ”, contó, indicando que lo importante es crear sonidos, que luego pueden ordenar para darles forma y obtener un tema.






























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