Para el soldado Guillermo Enrique Roche este 4 de julio será inolvidable: recibió la ciudadanía estadounidense en la Casa Blanca y en una ceremonia precedida por el presidente Obama.
“Es indescriptible lo que sentí, muy emocionante, y más ver al comandante en jefe”, dijo Roche con la voz entrecortada por la alegría y el nerviosismo. El joven llegó de Quito, Ecuador a Fort Lauderdale cuando tenía 12 años, y esperó casi una década para este momento.
Roche, al igual que otros 25 miembros de las fuerzas armadas de EEUU oriundos de 17 países, recibieron la ciudadanía de EEUU en el Salón Este de la Casa Blanca. Esta es la tercera ceremonia realizada en la residencia presidencial durante la actual administración, pero esta es la primera en realizarse un 4 de julio. El vicepresidente Joe Biden hizo una ceremonia de naturalización similar para oficiales el 4 de julio del 2009 en Irak.
“Todos ustedes hicieron algo profundo: eligieron servir. Se pusieron el uniforme de un país que aún no era plenamente el suyo”, dijo Obama.
El presidente recalcó la importancia de los inmigrantes en el país e insistió en la necesidad de legalizar a millones de indocumentados que viven en el país.
“Es por eso que necesitamos un Dream Act para mantener a los jóvenes talentosos que quieren contribuir a nuestra sociedad y servir a nuestro país, es por eso que lo necesitamos, porque el éxito de Estados Unidos demanda una extensa reforma migratoria”.
La mayoría de los nuevos ciudadanos son jóvenes que llegaron cuando eran pequeños, y después de vivir y estudiar decidieron pertenecer a las Fuerzas Armadas, la Fuerzas Aérea o a la Marina.
Rocha comenzó sus estudios cuando llegó a EEUU pero la situación económica por la que atravesaba su madre lo obligó dejar la escuela y trabajar como mesero. Sin embargo, sus deseos de salir adelante lo impulsaron a buscar “un mejor futuro”. Con el tiempo logró su certificación de preparatoria, y desde hace un año y medio es miembro del ejército porque “tengo que luchar por la libertad que recibí cuando llegué a este país”, dijo.
El juramento fue tomado por la Secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, quien subrayó que EEUU es una nación de inmigrantes, y reconoció el sacrificio que estos jóvenes han hecho al ser parte de las fuerzas armadas.
“América es una nación de inmigrantes y estamos orgullosos de ello”, dijo Napolitano.
Once de los nuevos ciudadanos son de origen latinoamericano. Es el caso de Carlos Eduardo Navichoque , quien como indocumentado cruzó la frontera por Tijuana, México hace 18 años y nunca pensó que llegaría a ser ciudadano, a estar en Casa Blanca, a pelear en Irak y a darle la mano al Presidente.
“Valió la pena el riesgo”, dijo Navichoque, quien comenzó en el ejercito en el 2009. “Estoy muy emocionado, me puso nervioso conocer al Presidente. (Me siento) muy orgulloso de ser parte de esta nación y de servir en el ejercito del país”.
Y no sólo para los nuevos ciudadanos fue un momento emocionante. También lo fue para Frank Sharry, director ejecutivo de America’s Voice, organización que lucha por una reforma inmigratoria. “Esto refleja que los inmigrantes contribuyen, como estas personas que han puesto en riesgo su vida y han estado en el frente por un país que no era el de ellos”.






























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