La Junta Escolar de Miami-Dade aprobó la nueva campaña de conciencia en mayo. Los directores y subdirectores de escuela recibieron una sesión informativa sobre la trata humana, incluyendo las señales de alerta que hay que vigilar y a quién se debe llamar. El distrito puso información general para maestros y padres en su website. Feldman dijo que espera que el programa se convierta en un esfuerzo a largo plazo.
La campaña cuenta con varios asociados, incluyendo a Kristi House, un hogar de Miami que apoya a víctimas de abuso; ICE; la fiscalía federal y el Grupo de Trabajo de Trata Humana del Sur de la Florida (el cual incluye a agencias policiales, grupos de seguridad y agencias sin afán de lucro de todo el sur de la Florida. Kristi House ayudó a reunir la información para los directores de escuela, y se espera que ayude a crear más recursos profesionales para los empleados escolares. El grupo de trabajo está trabajando también en una presentación para la comunidad, dijo Bárbara Martínez, fiscal federal y coordinadora del grupo de trabajo.
Martínez dijo que la Florida es un centro de trata humana de todo tipo, incluyendo adultos y profesionales. Cada año, su oficina se ocupa de entre 8 y 12 de estos casos, que en su mayoría involucran la trata sexual de menores a nivel doméstico.
En un caso del 2011 en Broward, dos primas adolescentes desecharon planes de irse de fiesta a un club juvenil y en lugar de eso se fueron con dos hombres al “Boom Boom Room” en Oakland Park.
Una de las chicas, de 14 años, conocía el lugar, de modo que su prima de 16 accedió a ir. En la casa convertida en club, la mayor de las adolescentes vio a otras dos chicas de su escuela. Había baile y alcohol, pero no se trataba de una fiesta adolescente como otra cualquiera.
Se trataba de un prostíbulo, dijo la fiscalía federal. Esa noche de abril del 2011, la muchacha de 16 años tuvo sexo con tres hombres, bailó por propinas y recibió en pago $240 antes de irse al amanecer.
Martínez dijo que los traficantes se centran en chicas vulnerables, incluyendo las que están bajo custodia estatal, fugitivas y chicas que todavía están viviendo con sus padres o que han dejado su casa por poco tiempo, una nueva tendencia que ha emergido durante los últimos años.
“La gente piensa que [la trata humana] es un problema internacional”, dijo Martínez. “Es como cualquier otra cosa: una vez que a uno se le abren los ojos, está en todas partes”.





























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