Cuando la pantalla de anotaciones mostró al rapero Lil Wayne sentado en las gradas, al receptor de los Marlins de Miami John Buck sentado en la esquina del banquillo de su equipo entre innings se le ocurrió ponerse a rimar un rap. Cuando más entretenido estaba, vio horrorizado que los miembros del equipo de televisión tras una cámara bastante lejos se reían histéricamente.
Ahí estaba yo, improvisando un rap horrible como si fuera un patán de Utah, recuerda, y cuando los vi reírse, me acordé: Ay, c , tengo puesto un micrófono esta noche. Miré al equipo y sacudí la cabeza como diciéndoles, no, no usen eso. Y ellos sacudieron la cabeza diciendo que sí, como diciendo: ¡Por supuesto que sí!
Y, de ese modo, otro jugador de los Marlins había aprendido su lección: la cámara de The Franchise (La franquicia) siempre está mirando. Equipos de la serie de Showtime que documenta lo que ocurre en el clubhouse ha estado siguiendo al equipo desde el entrenamiento de primavera, grabando cada eructo, parpadeo, chiste y resoplido; cada saludo y cada desdén.
Cuando el lanzador de relevo Heath Bell, quien firmó este año con los Marlins como agente libre, vio a sus hijos por primera vez en semanas durante un viaje a San Diego, las cámaras de The Franchise estaban allí. Cuando los ojos del gerente Ozzie Guillén se llenaron de lágrimas en la sede del club tras una conferencia de prensa anunciando su suspensión por alabar a Fidel Castro, allí estaban las cámaras de The Franchise.
Y, más de una vez, cuando los jugadores de los Marlins dejan caer sus toallas en el taquillero después de una ducha, las cámaras de The Franchise han estado allí. Uno está hablando con ellos, se entretiene en la conversación, la toalla se te resbala, y es: ¡Hola! , declaró Buck. Todavía estamos aprendiendo a tener más cuidado.
The Franchise causó desaprobación entre deportistas y televidentes (tuvo un público promedio de poco menos de un millón, algo muy importante en nuestro universo, dijo David Nevins, jefe de programación especial de las cadenas de cable) cuando debutó el año pasado, siguiendo a los entonces campeones mundiales, los Giants de San Francisco, durante un año. Los programas de televisión habían podido atisbar antes lo que pasa dentro de los taquilleros de equipos deportivos profesionales, pero nunca durante la temporada regular.
Pero la serie de The Franchise sobre los Marlins que tendrá su debut el 13 de julio lleva todo mucho más allá, y las cámaras se aventuran incluso en las reuniones entre los ejecutivos del equipo, donde se juega al duro todo el tiempo.
Las cámaras del programa estaban presentes cuando el propietario de los Marlins Jeffrey Loria y el presidente David Samson dijeron a Guillén, quien parecía a punto de vomitar, que estaba suspendido. Ellas estaban allí cuando Loria y Samson rechazaron desdeñosamente una propuesta del agente del tercera base en declive Hanley Ramírez para lograr una extensión de su contrato. (Me deja frío que él crea que el momento de hacer esto es cuando está bateando .220, comentó Samson, revirando los ojos.) Y cuando Samson se burló de sus propios esfuerzos de promoción.





























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