Cientos de personas se reunieron el miércoles por la tarde fuera del restaurante La Carreta en el Bird Road, agitando banderas, sonando una campana de libertad y gritando, ¡Viva América! Pero el jaleo no era una celebración del Día de la Independencia sino una manifestación contra la decisión de la Corte Suprema sobre la ley de salud y contra Obama que la propuso.
Estamos harto de la participación del gobierno en las cosas que podemos hacer nosotros mismos, dijo Carmen Pérez, una manifestante cubana que vino a los Estados Unidos en 1952.
La semana pasada, cinco de los nueve jueces de la Corte Suprema declararon que la ley de seguro médico del Presidente Obama era constitucional. El fallo controversial permite al Congreso multar a la gente que no tiene seguro, una acción autorizada, según los jueces, por el poder del Congreso de imponer impuestos.
El esposo, Carlos Pérez quien estaba a su lado en la manifestación, vino a los EEUU en 1961, el año de la Invasión de la Bahía de Cochinos, después de la llegada del comunismo a la isla.
Odio ver las cosas que veo ahora en los EEUU, dijo Carlos. Era testigo de las mismas cosas en Cuba.
Aunque los Pérez tenían una barbacoa familiar la misma tarde, un anuncio en la radio les convenció de acudir a la manifestación. La mayoría de los manifestantes que estaban en Bird Road eran hispanos como los Pérez, un contraste con la imagen típica de un grupo Tea Party.
Miembros del movimiento derechista suelen apoyar menos gastos públicos, un gobierno menos grande y la reducción de la deuda nacional.
Pero esto no es algo cubano, añadió Carmen. Es algo americano.
El organizador del evento, Marcos Sendon, dijo que muchos de los participantes son lectores de su boletín South Florida Conservative pero que otra cosa había unido al grupo: la preocupación.
Nuestro miedo más grande es que el gobierno se haga irreconocible, dijo. Tras la decisión de la Corte Suprema, el presidente puede cobrar impuestos a la gente por su comportamiento y eso es insólito.
A lo largo de la manifestación, conductores que pasaban por la calle tocaban sus claxones, supuestamente en solidaridad con los carteles de los protestantes que eran, principalmente, mayores y ancianos.
A muchos jóvenes de Miami no les interesa la política, dijo Nick Neitzel, un estudiante de Davidson College y uno de los pocos adolescentes que acudieron al evento. Pero les afectará cuatro años después cuando tengan que trabajar y ganar dinero.
La reunión duró unas horas e incluyó una lectura de la Declaración de Independencia a través de un altavoz. Varios políticos visitaron para expresar su apoyo a la gente frustrada. Clientes de La Carreta que tomaban cortaditos fuera del restaurante debatían los méritos del argumento de los manifestantes.
Al otro lado de la calle, donde José Humana estaba recogiendo los carritos de compras del supermercado Sedanos, se enfrentó con oposición al mensaje del grupo contra el seguro gubernamental Para nosotros [la ley] es buena, ¿no?. Yo no tengo seguro.






























Mi Yahoo