Uno era distribuidor de mariscos en Homestead. Otro trabajaba instalando mármoles en Hialeah. Los otros nueve hombres, entre ellos Bemba, Michi y Papa, ejercían todo tipo de actividades, desde inversionista financiero hasta remolcador de vehículos.
Pero según la fiscalía federal en Miami, estos 11 hombres del sur de la Florida llevaban una doble vida y en realidad formaban parte de la red criminal que perpetró uno de los robos de medicinas más grandes de la historia de Estados Unidos.
Estos acusados transportaron camiones cargados de productos farmacéuticos robados en otros estados hasta el sur de la Florida para almacenarlos y, finalmente, venderlos, declaró Wifredo Ferrer, fiscal federal de Miami, al presentar los detalles de este caso. Transportaban estos medicamentos sin tomar en cuenta su uso y almacenaje correctos, y con una indiferencia por la seguridad y salud de los clientes que hubieran comprado las medicinas, inconscientes de su pasado dudoso, agregó.
El caso, de acuerdo con documentos de la corte y entrevistas hechas por El Nuevo Herald, contiene los detalles de una película de ladrones, con hombres empleando cuerdas para escalar, informantes confidenciales y una investigación con el nombre en clave de Operación Hospitalidad Sureña.
Todo comenzó en Connecticut donde, según las autoridades, el líder de la banda, Amaury Villa, y su hermano Amed habrían robado más de $100 millones en productos farmacéuticos del almacén de la compañía Eli Lilly, en la localidad de Enfield.
Según la acusación presentada por el fiscal general de Connecticut, Amaury, quien vive en un apartamento de Fountainebleau, voló a Nueva York el 12 de marzo del 2010, alquiló una camioneta Cadillac modelo Escalade y condujo hasta la localidad de Windsor, en Connecticut, donde se registró en un hotel Hyatt Summerfield Suites.
Los documentos de la corte no explican cómo Amed, quien también vive en Miami, llegó a Connecticut, pero sí especifican que ambos hermanos se juntaron la noche del 13 de marzo y enfilaron, a bordo de un camión de carga que habían rentado, hacia el almacén de la compañía farmacéutica Eli Lilly. Allí, escalaron las paredes del edificio, cortaron un agujero en el techo empleando herramientas de Home Depot compradas un día antes y, valiéndose de un sistema de cuerdas para montañismo, descendieron desde el techo, desactivaron la alarma y cargaron casi $80 millones en productos farmacéuticos en el camión.
Por la madrugada, huyeron con la carga. Amaury devolvió su Cadillac en el aeropuerto LaGuardia la noche del 14 de marzo y regresó a Miami. Pero, ambos hermanos cometieron un error: Amed se tomó una botella de agua durante el robo y la dejó en el almacén.
Según la acusación presentada aquí en la Florida:
Los hermanos Villa trajeron los productos farmacéuticos al sur de la Florida y aquí los guardaron en tres almacenes distintos. Amaury utilizó sus contactos para venderlos al menos en cuatro operaciones a través de una extensa red criminal especializada en la venta de medicinas robadas en el sur de la Florida en la que participaban Ernesto Bemba Romero, Abel Mesa, Pedro y Michael Michi Rangel, Suhong Wu, Geovanni González, Carlos Papa Valdés, Leonardo Guerra, Yanni Sánchez y Roberto Robertico García.






























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