El Striptease nació en bares oscuros con mujeres iluminadas, girando alrededor de un poste, quitándose la ropa poquito a poco ante clientes en trance de lujuria masturbatoria. Al cambiar de sexo, se viró al revés por completo. Hombres musculosos en poses voluptuosas ante mujeres expresando su concupiscencia a grito pelado.
Magic Mike de Steven Soderbergh, con machos vendiéndose abiertamente ante descontroladas hembras, es la apoteosis del narcisismo heterosexual.
Channing Tatum, a los 18 años, fue stripteaser por necesidad durante nueve meses. De esta embarazosa situación económica, durmiendo en el sofá de su compasiva hermana, pasó a modelo y luego a bailarín en su debut en la pantalla con Step Up.
Sin discusión, es el astro más sexy del cine actual cuando le dan el chance que le negaron en G.I. Joe, 21 Jump Street y The Vow. En Magic Mike, iluminado, desvestido, coreografiado y casi chuleado por Soderbergh, revive su experiencia de adolescente apretado. Este Magic Mike quisiera ser restaurador de antigüedades con muebles viejos, pero no hay mercado para su especialidad en Tampa. Luego se gana la vida rumbeando por la noche en el Club Xquisite y de día como obrero de la construcción.
Así conoce a Adam (Alex Pettyfer) y lo anima a meterse a corista nudista, para no seguir durmiendo en el sofá de su compasiva hermana Brooke (Cody Horn).
Adam sale tímido a la pista, pero las mujeres encandiladas le repletan de billetes el más íntimo cinturón. Tiene un relámpago de Nace una estrella, pero a la hermana ese oficio no le agrada, hasta que Mike le da un flash de cadera y la deja turulata.
El novato Adam le cae mal a Joe Manganiello, Matt Bomer y otros veteranos en cueros, pero Mike insiste en defender a su protegido y al fin consigue el visto bueno de Dallas (Matthew McConaughey) que aspira a ampliar el negocio con un super-strip-bar en Miami y necesita llevarse al Mágico Mike de socio.
Soderbergh se intoxica con la atmósfera erótica y su iluminación multicolor ofrece a Tatum como fruta madura que devora la cámara golosa. El Dallas de McConaughey es caso aparte. El director le descubre dotes hasta ahora ignoradas y el actor se descoca y se destapa con una actuación ni un punto menos que fenomenal.
Dallas es un infundio ambulante que atrae a Magic Mike a su planeado imperio en Miami Beach, pero el estrellón se le retrae. Comprende que el tiempo no pasa en balde. Alimentar la libido ajena es oficio transitorio con futuro apenas oculto de huelga de hambre.
Este sabroso, venenoso filme es manjar de simultáneo goce y frustración, equivalente a orgasmo onanista. Soderbergh lo sabe. Channing Tatum lo sabe. Están vendiendo la película más excitante del año. Y también la más triste.•




























Mi Yahoo