P eople Like Us es título fraudulento. Le llaman Gente como nosotros a tremendo lío familiar de uno en un millón. Sam Harper (Chris Pine) tiene negocios de venta en Nueva York y problemas de costa a costa. Su temperamento inestable va de risueño a gruñón según las circunstancias. Hijo de un famoso productor musical, hace años que no intercambia ni el saludo con su acaudalado progenitor.
Cuando le anuncian que papá se murió, busca con su novia (Olivia Wilde) alguna razón para no asistir al funeral en Los Angeles y no enfrentarse a la viuda amargada (Michelle Pfeiffer), pero le espera la sorpresa de que el viejo le dejó $100,000 con órdenes de entregárselos a la misteriosa desconocida Frankie (Elizabeth Banks), madre de un precoz niño de 11 años (Michael Hall D'Addario).
Sam no tarda mucho en caer en cuenta de que Frankie es su medio hermana y Michael su refistolero sobrinito, pero no comunica la obvia noticia (porque sin eso no habría película) y la relación entre coestrellas empieza como una especie de flirteo incestuoso hasta que Sam decide cumplir la última voluntad de papá y, por mal que le siente, darle el dinero a la heredera.
El director Alex Kurtzman escribió el guión con su usual colaborador Roberto Orci en un cambio radical de estilo, porque son autores de trepidantes espectáculos de acción ( Transformers, Star Trek). En People Like Us renuncian al aparatoso montaje para acercarse a las comedias románticas más conocidas en el mercado como Rom-Com-Feel-Good.
Chris Pine tiene atractivo natural para excusar los desperfectos de Sam Harper y Elizabeth Banks es una Frankie vulnerable al sex-appeal de su coestrella. El sabichoso Michael Hall D'Addario es una enciclopedia parlante y ambulante. Trazan el triángulo de una familia que no se acepta como tal hasta que productores-directores-guionistas les dan permiso de “se acabó lo que se daba”. People Like Us no da mucho, pero pide poco.•




























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