La arquitectura, como expresión artística que en realidad es, avanza, se transforma, se desarrolla y crece en relación directa al momento económico en el cual se desarrolle.
Esto es muy fácil de apreciar si observamos detenidamente el despliegue de imaginación artística volcado en la arquitectura de palacios, castillos, iglesias, catedrales, mausoleos, plazas públicas, etc., con el único fin de satisfacer el alarde de lujo que las clases altas y los poderosos, predominantes en diferentes épocas de la historia, exigían para destacar su posición social.
En la sociedad moderna la arquitectura se ha convertido en una de las artes más utilitarias para la humanidad, ya que aparte de imprimir belleza y distinción a cada nuevo diseño de cada nueva obra, ha sido utilizada para tratar de acomodar la creciente población mundial en hogares agradables, asequibles y convenientes para el ser humano.
Quienes han tenido la oportunidad de viajar y conocer distintas culturas, han de haberse tropezado durante su periplo con que la arquitectura difiere de una a otra cultura, de uno a otro pueblo; marcada, decisivamente, por la religión dominante en cada sitio.
Pude decirse que Estados Unidos es uno de los países donde más liberalmente se ejerce la arquitectura. Acá todo es funcional y utilitario, siguiendo el carácter pragmático de su sociedad y economía. Los altos edificios con paredes de cristal, grandes ventanales y piedra lisa, se alzan gritando grandeza, masividad, independencia y fortaleza, en renuncia a lo innecesario y soslayando lo superfluo.
El norteamericano ha sido por tradición independiente, y los arquitectos rindieron honor a esa independencia diseñando barrios residenciales en los suburbios de las grandes ciudades. Enormes torres de concreto destinadas a la vivienda residencial en las urbes metropolitanas, sin alejarse del confort que exige la familia americana.
Son pocos los países del mundo donde se puedan encontrar casas unifamiliares que cuenten con dos y tres baños al servicio de una sola familia. Tampoco es usual que una casa cuente con un área para el desayuno y un comedor formal; o que la misma tenga un climatizador central de temperatura, una habitación destinada al lavado de la ropa y otra para ver la televisión. En realidad esos son lujos en la gran mayoría de los países del mundo; así como lo es que cada familia tenga una casa independiente.
Respondiendo como siempre al patrón económico imperante, los arquitectos de la costa oeste de Estaddos Unidos han comenzado a diseñar casas unifamiliares más pequeñas y prácticas; así como también están desplegando su ingenio hacia propiedades que sean capaces de albergar, a un tiempo, a dos o más generaciones de una misma familia, tomando como patrón a las familias hispanas y asiáticas.
Si bien es cierto que hasta hace muy poco los chicos que abandonaban temporalmente la casa paterna para asistir a las universidades solían no retornar, ahora tienden a regresar y vivir en ella hasta que puedan consolidarse económicamente; al igual que muchas parejas de recién casados lo hacen en la actualidad.
Existen ajustes en el gusto del consumidor para la demanda de nuevas viviendas, y los constructores no ordenarán diseñar y construir masivamente hasta no tener una definición clara del nuevo producto.
J. A. “Tony” Ruano es autor del libro “Bienes raíces. Manual práctico de compra, venta y administración’’. tony@ruanobrokers.com



























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