En El Nuevo Herald del domingo 1 de julio aparecen tres artículos sobre el ex obispo y ex presidente paraguayo Fernando Lugo. Ninguno de estos hace referencia a la situación de paternidad de Lugo. Al parecer, el que Lugo haya aceptado ser el padre de dos hijos suyos (sin que todavía se haya resuelto el caso de otros tres) siendo sacerdote católico en el departamento de San Pedro, no cuestiona su credibilidad como funcionario público. En cambio, aquí en Estados Unidos, políticos como John Edwards y Gary Hart, sin ser presidentes, pagaron un gran costo político.
Si en Estados Unidos a un aspirante a presidente se le descubre y se le prueba, como a Fernando Lugo, que ocultó la paternidad de hijos fuera del matrimonio, podemos asegurar el fin de su carrera política.
Alvaro J. Alvarez
Miami





























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