Mientras Gaby Oleksnianski pasa junto a los miles de estuches de terciopelo rojo, bolsas de plástico transparente y estantes blancos con collares en su tienda de 8,000 pies cuadrados, puede escuchar el eco resonante de sus propios pasos.
Jewelry Display, un nombre reconocido en el distrito de joyeros del downtown de Miami, lleva 27 años en el mismo lugar, pero en la actualidad Oleksnianski pasa el tiempo recordando el pasado junto a viejos clientes en la calle frente a MetroMall, donde él es el único inquilino.
El padre de Oleksnianski, Meyer Oleksnianski, nacido en Cuba, llevó a su familia de Cuba a España, luego a Nueva York y finalmente a Miami en 1971. El fundó su negocio 11 años después.
A pesar de estar operando en un limbo, los Oleksnianski no tienen la menor intención de dejar atrás su medio de subsistencia ni su historia.
En la actualidad, nuevos clientes sin cita previa son una rareza. (El negocio depende principalmente de exportaciones.) Los pocos peatones que pasan por el ruinoso edificio del downtown en el 1 NE First Street, que alberga el negocio de suministro de joyas, piensan que está cerrado.
Aunque hay múltiples letreros en lugares prominentes dentro y fuera del centro comercial diciendo Jewelry Display todavía está abierta, acompañados por mapas dibujados a mano en cartulina blanca, Oleksnianski sabe que él acabará sirviendo de guía al puñado de clientes que todavía vienen buscándolo.
Las escaleras mecánicas están selladas con cintas amarillas. Los dos elevadores han sido declarados en incumplimiento de los códigos por la Ciudad de Miami, pero son la única manera de llegar a la tienda, situada en el segundo piso. El acompaña personalmente a sus clientes al elevador, con la esperanza de que no se quedarán encerrados como pasa a veces.
Los clientes lo siguen por el corredor de losas oscuras, rompiendo el silencio que rodea a Oleksnianski y a su familia, incluyendo al padre de Oleksnianski, su esposa Esther, su madre Ita, 10 empleados y el perro de la familia, Motti.
Yo no duermo mucho en los últimos tiempos, dijo Oleksnianski, de 51 años, quien ha ayudado a su padre a desarrollar el negocio. En el 2009, la familia expandió la tienda, pensando que les quedaban al menos 10 años en esa ubicación. Ahora, corren el riesgo de perderlo todo.
El año pasado, pocas semanas antes de los días festivos, Jewelry Display y alrededor de otros 80 negocios recibieron una carta certificada de MetroMall Partners, Ltd, la compañía que administra el edificio, diciendo que los inquilinos deberían buscarse otro lugar para el 31 de enero. Como Oleksnianski tenía un contrato de arrendamiento que expira en el 2015, no se preocupó al principio.
En dos meses, el edificio estaba casi vacío. La mayoría de los inquilinos llevaban más de dos décadas en el MetroMall y el distrito de joyeros. Algunos encontraron espacios en el recién renovado International Jewelry Center del otro lado de la calle. Ellos dejaron carteles con la esperanza de que sus clientes los siguieran.
Poco después de que Martín Plasencia recibió su carta, mudó su tienda de oro y plata a un espacio del otro lado de la calle. Había empezado a trabajar en el MetroMall como pulidor de oro cuando tenía 17 años.





























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