Para Roger Federer el título conquistado el domingo en Wimbledon no sólo es un cheque por $1.78 millones. Es haber conseguido por séptima vez el torneo más prestigioso del tenis, haber igualado con esa hazaña a su “héroe” Pete Sampras, haber sumado su corona número 17 de torneos de Grand Slam y haber vuelto al primer puesto del ranking mundial.
Lo más significativo para Federer, sin embargo, es que la victoria en Wimbledon, luego de más de dos años de sequía de títulos de Grand Slam, le “levanta el nivel de confianza”.
Muchos daban por terminada la carrera de Federer a sus 30 años de edad. El suizo demostró el domingo que tiene cuerda para rato.






























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