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Una leyenda del judo cubano

 
 

El Cubanoamericano Luis Guardia,en blanco profesor de judo 8vo dan
El Cubanoamericano Luis Guardia,en blanco profesor de judo 8vo dan
Roberto Koltun / El Nuevo Herald

pgonzalez@elnuevoherald.com

La palabra judo, sin duda alguna, debe de estar registrada en el código genético del cubanoamericano Luis Guardia Hanshi, un hombre que ha dedicado prácticamente toda su vida a este deporte y que ahora nos regala parte de la historia en su libro Origen del JUDO Panamericano.

“El judo llegó a Cuba en el año 1951 a través del profesor Andre Kolychkine”, comentó Guardia. “Yo comencé con él y desde entonces ya han pasado 60 años”.

Guardia, quien es 8vo dan, fue uno de los cinco elegidos por el profesor belga para difundir esta disciplina en la isla y en el mundo.

“He contribuido al desarrollo del judo en América y en Europa”, dijo el maestro . “Inicialmente el profesor Kolychkine preparó a cinco judocas para fomentar el programa: Heriberto García, Fernando Chu, Francisco Moc, Julio García y un servidor”.

Gracias a ellos el judo se extendió por toda Cuba.

“Heriberto fue enviado a Camagüey, Chu a Matanzas, Fun a Oriente, Julio a Pinar del Río y a mí me mandaron a Las Villas; o sea las seis provincias tuvieron su escuela de judo”, comentó. “Se formaron escuelas con sus profesores y hoy todavía se pueden ver buenos resultados, a pesar de ser una isla pequeñita”.

Luis Guardia pertenece a la cuarta generación de judocas, una verdadera leyenda viva de este deporte.

“Jigoro Kano, el creador del judo, quería que éste se difundiera en el mundo y Kolychkine pudo cristalizar ese sueño en Cuba”, señaló. “El era una persona muy recta con una disciplina extraordinaria y nosotros los cubanos no somos así, pero gracias a esas cualidades logró introducir el judo en la isla”.

Pero a su vez Kolychkine tuvo un gran maestro, un disípulo aventajado del fundador del judo, según las palabras de Luis Guardia.

“Kawaishi Mikonosuke, fue el alumno que el maestro Kano mandó al exterior para divulgar el judo. El tenía una mentalidad más occidental y lo hizo muy bien”, relató. “Mikonosuke llega a Francia, prepara a Kolychkine y luego lo envía a Cuba”.

América era la única región que no tenía una organización, pero al introducirse este deporte en Cuba se fundó la Confederación Panamericana y de ese modo la Federación Internacional logró llegar a los cinco continentes.

“En Cuba tuvimos un desarrollo increíble, los primeros años fueron fantásticos”, sostuvo. “Primero se creó la Federación Cubana de Judo con cuatro sedes: Vedado, Capitolio, Miramar y Manzanillo, en 1951 y dos años más tarde creamos la Confederación Panamericana”.

Luis Guardia explica todo esto y más en su libro.

“Este libro trata sobre el origen del judo panamericano, hasta este momento no se había escrito nada al respecto”, señaló. “Aquí se encuentra como fue la creación de la Federación Panamericana de Judo y documentos donde están los fundadores, los pioneros de cada país, inicios de este deporte en la isla y la participación en mundiales y olimpiadas”.

Guardia, además de Cuba, ha trabajado en el desarrollo del judo en Europa y en Estados Unidos, cuyo equipo olímpico espera hacer un buen papel en las próximas olimpiadas.

“Yo nunca he dejado el judo. Salí de Cuba a España en 1973 y allí trabajé en la Federación Española, en la parte técnica, y luego entrené al equipo nacional. Después vine a Estados Unidos e hice lo mismo en la Florida”.

Y es que a sus 80 años el miembro del Salón de la Fama de este deporte aun continúa transmitiendo sus enseñazas.

“De los cinco fundadores quedamos Heriberto, Fernando y yo, que soy el único que sigue trabajando en el judo”, indicó. “Ayudo en todo a la Federación de Judo de Estados Unidos y me inclino bastante al trabajo con los ciegos en su escuela, donde hacemos un campamento cada verano”.

En la Fundación Kolychkine el maestro Guardia también tiene su función.

“La Fundación fue creada por su nieto en Miami y allí tratamos de mantener su llama presente y obviamente yo soy parte del fogón que la mantiene”, expresó. “Enseñamos judo clásico, aunque este deporte ha ido cambiado, dejando a un lado la parte espectacular y elegante por la preparación física y otros aspectos como la disciplina”.

Al final este gran hombre, cercano, humano, ejemplar, nos revela su secreto para estar en tan buena forma: practicar el judo.

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