Bajo un fuerte e intermitente aguacero, los venezolanos del sur de la Florida celebraron el Día de la Independencia de la patria que llevaron en el corazón al exilio con música, comida criolla, folclore, fraternidad y un derroche de alegría.
La gente aquí está buscando la identidad perdida que se consigue cuando estamos todos unidos en un mismo sentimiento, observó Luna Saavedra, estudiante de 28 años. Vine a conocer sonrisas nuevas.
Saavedra se subió a su bicicleta en el noroeste de Miami-Dade y pedaleó hora y media para llegar al Tamiami Park, donde se celebró el 21mo aniversario del Festival Independencia de Venezuela promovido por sus organizadores como la fiesta más grande de venezolanos fuera del país petrolero.
Oswaldo Muñoz, presidente del Grupo Editorial El Venezolano que auspicia el evento, dijo por la tarde que esperaba una participación de más de 5,000 personas, pero la lluvia representaba una clara amenaza.
Esta es la Venezuela que todos queremos, afirmó Muñoz, al explicar que aunque la mayoría de los venezolanos en Miami no son partidarios del gobierno de Hugo Chávez, también hay simpatizantes del régimen de Caracas.
Aquí debe haber gente que simpatiza con Chávez y son bienvenidos también, precisó Muñoz. Nosotros profesamos la Venezuela de la inclusión, no la exclusión.
Animados por populares conjuntos musicales, y al ritmo del merengue y la salsa, los emigrantes mostraron su lealtad a la tierra de procedencia, manteniendo de esa forma el vínculo con sus raíces.
Chino y Nacho el popular dúo venezolano, encabezaron el repertorio de intérpretes que incluyó el Grupo Guaco, una de las bandas más representativas de Venezuela, y el ícono de la salsa Oscar DLeón.
Norangel Jiménez asistió al festival con sus tres hijos de 15, 12 y 3 años respectivamente, y un grupo de 27 amistades. Estaba eufórica y se proyecta muy patriótica, con la bandera de Venezuela estampada en la ropa y el sombrero.
Jiménez dijo que le parecía importante sumarse al evento para que vean que no somos poquitos, sino bastantes en el exilio, y que estamos aquí primordialmente por razones políticas.
Agregó que planea viajar junto a su esposo a Nueva Orleans para votar en las elecciones presidenciales de octubre ya que el gobierno venezolano no abrirá centros de votación en el sur de la Florida.
Tenemos que unir fuerzas e ir a donde sea para apoyar a la gente de nuestro país, comentó Jiménez, de 36 años y vecina de Doral.
Aunque sus dos hijos mayores nacieron en Venezuela, han sido criados en medio de la cultura norteamericana pues la familia llegó a Miami hace nueve años. Por eso, dijo, es importante inculcarles los valores y la cultura venezolana.
Su hija mayor, Luisana Otaiza, alumna de décimo grado en la Secundaria Ronald Reagan, está consciente de que al no vivir en Venezuela puede perder la conexión emocional.
Como no tengo la conexión de vivir allá es bueno tener estos evento aquí, dijo Otaiza, de 15 años. Veo que hay muchos alumnos de mi escuela que también vinieron.
Aunque muchos venezolanos del sur de la Florida dan por sentado la existencia de festivales como éste, para venezolanos de otras partes del país es un hecho único y anhelado.
Víctor Díaz, residente de Charleston, Carolina del Sur, vino a Miami a pasar unos días con unos amigos para celebrar la independencia de Estados Unidos, y la de Venezuela. Los amigos lo invitaron a Tamiami Park el domingo y quedó fascinado de ver a tantos compatriotas juntos.
En Charleston hay festivales mexicanos, hondureños o latinos en general, pero nada de venezolanos, acotó Díaz, de 30 años. Aquí me siento como en mi país.




























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