Tal como se esperaba, todo salió a pedir de boca y en la tarde de ayer el Heat de Miami presentó a sus dos nuevos refuerzos para las próximas temporadas.
Ray Allen y Rashard Lewis pasaron sin problemas sus respectivos reconocimientos médicos y en la mañana el miércoles plasmaron su rúbrica en sus respectivos contratos con el Heat, justo el día en se abrió el plazo para las firmas, después de anunciar que será de $58 millones el límite salarial para la venidera temporada de la NBA.
De este modo vuelven a jugar juntos esta pareja de veteranos francotiradores, después de haberlo hecho para los Sonics de Seattle durante cinco años (2003-2007). Allen recibirá $3.09 y Lewis recibirá $1.35 millones por parte del Heat la próxima temporada.
Allen, a sus 36 años, no quiere saber nada de su pasado por Boston y lucirá el número 34 en su camiseta, mientras Lewis continuará con su tradicional número 9.
En la presentación los dos jugadores fueron flanqueados el presidente Pat Riley y del entrenador Erik Spoelstra.
Hay apenas un puñado de jugadores en esta liga que realmente meten miedo a sus oponentes. Y Ray es uno de esos jugadores, comentó Spoelstra.
Riley no espera hacer más movimientos a la espera de la decisión de Mike Miller, quien tenía previsto operarse de la espalda y retirarse del básquetbol.
No está claro el papel que tendrá Allen en el Heat, pero eso parece no importarle demasiado al líder de la NBA en tiros de tres. Tampoco Lewis, pero ambos afirmaron que se adaptarán a lo que el equipo necesite.
Tendré que acoplarme en la cancha con mis nuevos compañeros. Ya veremos lo qué es mejor para mí, comentó Allen . Este equipo ya ganó un campeonato sin mí y no pretendo que el entrenador se ajuste a mí .
En tanto Lewis, quien además recibirá $13 millones por parte de los Hornets, expresó el porqué decidió unirse al equipo de Miami.
En mi carrera he jugado 14 años, he ido al Juego de Estrellas y he ganado una buena cantidad de dinero, comentó Lewis. Todos se fijan metas, y mi próxima meta obviamente es ganar un campeonato.
Allen prefirió venirse a Miami a pesar de que Boston lo intentó retener ofreciéndole el doble de lo que le dará Miami, tal vez en busca de un campeonato, aunque tal vez ya no estaba a gusto en los Celtics.
No he hablado con Rondo. Cuando llegué aquí recibí mensajes de Paul y Kevin con los que compartí montón de filosofías similares desde que llegamos a Boston, dijo Allen. Es triste para mí saber que no voy a estar más con ellos, pero tengo ganas jugar junto a LeBron, Dwyane y Chris Bosh, quienes están muy contentos de que yo esté aquí.
Y no es para menos, a partir de ahora los Tres Grandes se sentirán más respaldados por un equipo que cuenta, cuanto menos, con los mejores tiradores del circuito.




























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