Opinión

OSCAR PEÑA: Por ambición de poder

 

En este año 2012 Cuba llega técnicamente al feo récord de 60 años viviendo con dictaduras. Siete de Fulgencio Batista (1952-1959) y más de 50 de Castro. Para no cometer un error en la anterior conclusión, ni ser injusto en la evaluación busco en los más autorizados diccionarios la definición de dictadura y se expresa lo siguiente: “Sistema político en el que una sola persona o un grupo gobierna con poder total, sin someterse a leyes ni a límites, impidiendo la intervención de otros y controlando todos los aspectos de la vida del Estado y de sus ciudadanos. Durante las dictaduras se restringe gravemente la libertad de expresión. España tuvo una dictadura fascista durante 40 años. El marxismo aplica la dictadura totalitaria”.

En este negro aniversario cubano deseo contribuir con estas líneas a romper un mito, leyenda o mentira que echa la culpa de estas dictaduras cubanas a Estados Unidos. Admitir esa falacia es tapar la verdad, es tapar nuestras faltas. Los norteamericanos no han sido unos santos, pero la verdad es que todo ha sido por culpa de los propios cubanos. Teníamos en 1952 transitorios problemas –de pandillaje, corrupción, anarquía y confusión política– pero no justificaban el golpe de Estado que descarriló el camino democrático del país. Aquella acción fue solo por ambición de poder del general Fulgencio Batista. Y si aquel crimen contra el gobierno constitucional de Cuba no se puede defender, menos defensa tiene todavía la extremista dictadura que instauró Fidel Castro en Cuba en 1959. También otra acción de ambición de poder.

Si en 1959 se abría un mapa de nuestro hemisferio y se indagaba qué país de América Latina necesitaba una revolución se tenía que concluir que Cuba no aplicaba. Si algún país tenía buena presencia social y económica en América Latina era Cuba. Solo obsérvese que toda la infraestructura actual que tiene el país hoy de hospitales, edificios, fábricas, túneles, vías, etc., fueron hechos antes de 1959. La revolución de Castro (como el golpe de Estado de Batista) fue solo para alimentar sus enfermizos egos. El cambio de Batista por Castro fue una sucesión de dictadores que fue de mal en peor. El primero fue un dictador político que nunca tocó la propiedad privada, pero el siguiente arrasó con todo y nos deja hoy como el primer país de América Latina que necesita una verdadera evolución cívica.

Es duro admitirlo pero Fidel Castro contó en sus inicios con el apoyo, inconformidad e irresponsabilidad social del pueblo cubano. Muy caro hemos pagado nuestras ligerezas. Hemos retrocedido como nación y nos hemos erosionado, dividido y regado por el mundo. El terror repartido de generación en generación por hogar cubano ha sido tanto que solo se opta por la salida del país o por la careta nacional. Ello es una de las razones del porqué la disidencia cubana se ha extraviado tanto del drama nacional y no tiene gasolina espiritual para avanzar.

También hemos sufrido indolencia y falta de sensibilidad política del mundo exterior. Es inconcebible que la mayoría de los países y las instituciones mundiales hayan pensado que la Cuba de Fidel Castro es una isla de libertad y un ejemplo. Sin embargo, así ha sido. Un régimen científicamente totalitario y matador de todas las libertades con inexplicable simpatía extranjera. Y si hablamos de nuestros vecinos latinoamericanos, el cuadro es todavía más deprimente. El pueblo cubano de sus últimas cuatro generaciones necesitaba que sus vecinos fueran un ejemplo, un faro de motivación social y ciudadana, pero desafortunadamente descubrimos que muchos simpatizan con Fidel Castro porque nunca habían alcanzado la atención sanitaria y educacional que tenía Cuba antes de 1959, ni nuestro desarrollo económico. Aun con estos más de 50 años de destrucción La Habana impresiona y el pueblo cubano de ayer y de hoy –culturalmente, científicamente y económicamente– es la diferencia en el hemisferio. Solo nos falta aprobar la asignatura de libertad, democracia y seriedad cívica.

Lo diré sin ambages, ni muchas vueltas: el mal ejemplo político, económico y social de América Latina también ha sido un importante factor a favor del régimen de Castro para confundir más al pueblo cubano sobre la opción de libertad. Al cubano no le gusta el comunismo de los Castro y cuando se pueden ir para un país latinoamericano tampoco les gusta la libertad y democracia de esos países. Mi conclusión: debemos saber buscar e implantar nuestra ruta, nuestra solución, nuestra vía cubana.

Más de Opinión

  •  

Miembros de sindicatos protestan contra los empleadores y las medidas del gobierno en una manifestación en Pamplona, el lunes pasado, en la que pidieron una huelga general para el 30 de mayo.

    DORA FERNANDEZ: España en un momento surrealista

    España vive un momento surrealista: 6 millones de parados, gente mayor viviendo en casa de los padres como si se tratara de párvulos, mendicantes por doquier, familias contando los euros para completar la cuota de la hipoteca, jóvenes buscando curro (como denominan al trabajo) y cada vez más personas saltan la barrera del metro para evadir el pago. Miles de profesionales han emigrado y esa es la radiografía de una crisis, que ha traído los ajustes y recortes; en contradicción se han elevado los impuestos, ahora cobran la entrada y salida al aeropuerto.

  • DANIEL MORCATE: Sacudir la mata

    Como tiburones que han olido sangre en abundancia, los republicanos se han lanzado a la yugular del presidente Obama y su gobierno inmersos en una seguidilla de controversias. Es la consabida mezcla de legítima reacción y oportunismo político con que nuestros partidos actúan cuando se hallan en la oposición, luchando con denuedo por apoderarse del cuchillo y volver a cortar el bacalao. En esta ocasión, sin embargo, Obama y sus allegados tienen buena parte de la culpa. Y aunque se imaginen que pueden sobrevivir sin mayores consecuencias al actual ciclo de malas nuevas, lo prudente, aconsejable y justo sería que ofrecieran unas cuantas cabezas en bandeja y enmendaran su conducta.

  • VICENTE ECHERRI: La república que no supieron conservar

    Todos los años por estos días los cubanos volvemos a meditar y a opinar sobre nuestra breve democracia republicana (1902-1959) que daría paso a la más larga tiranía hemisférica que casi ha durado lo mismo. Y de nuevo, dentro y fuera de Cuba, se publican artículos conmemorativos, crónicas y hasta auténticos ensayos sobre el tema. Estos textos van desde la apología sin fisuras hasta la crítica más acerba. Para algunos, el orden institucional cubano previo a la revolución era casi un dechado, aunque hubiera políticos corruptos; para los que están en el otro extremo (los voceros oficiales del castrismo, por ejemplo) el mote de “pseudorrepública”, sigue aplicándose como concepto abarcador de la vida y valores que antecedieron a la gestión totalitaria, si bien con menos convicción en los últimos tiempos.

El Nuevo Herald

Súmese a la
discusión

el Nuevo Herald tiene el gusto de ofrecerle la oportunidad de compartir información, experiencias y observaciones sobre las noticias que cubrimos. Los comentarios que haga pueden ser publicados tanto en nuestro sitio en línea como en el periódico. Lo invitamos a que participe en un debate abierto sobre los asuntos del día y le pedimos que evite el uso de palabras obscenas, frases de odio, comentarios personales y se alamientos que puedan resultar ofensivos. Gracias por ofrecernos sus opiniones.

el Nuevo Herald utiliza una aplicación de Facebook para su sistema de comentarios. Usted debe ingresar con su cuenta de Facebook para hacer comentarios en nuestro sitio. Si tiene preguntas acerca de cómo hacer comentarios usando su cuenta de Facebook, haga click aqui.

¿Tiene información noticiosa que compartir con nosotros? Haga click aqui para enviarnos su información o inscríbase para participar en la red de Public Insight Network, que le permite convertirse en una fuente de información para el Nuevo Herald y The Miami Herald.

Esconder Comentarios

Esto afectará los comentarios en todas las historias.

Canceler OK
  • Videos