María de Jesús sigue siendo aquella joven que descargaba décimas y canciones con su abuelo paterno en el portal de su casa natal en Placetas, en Cuba. La misma que en la década de 1980 cautivó al público cubano con su paso por el programa televisivo Todo el mundo canta y el concurso de música cubana Adolfo Guzmán.
Ahora llega para encontrarse con su público en el sur de la Florida, como parte de su gira de verano, con una primera función esta noche en el café restaurante Casa Panza en el corazón de la Calle Ocho.
“Esta gira es gracias al apoyo de los buenos amigos y sus consejos, que son parte importante de mi vida”, dice la cantante. “Estamos preparando una noche inolvidable con canciones de siempre y nuevas, con un público que ya me conoce y me recuerda y con los nuevos amigos que vengan y se nos unan en una velada única que alegre su vida y quede en su memoria”.
María de Jesús agregó que interpretará canciones que tuvieron éxito en Cuba en la decada de 1980 y otras compuestas en Europa un poco después. “Estrenaré además una canción a La Habana con versos de mi amigo Alfredo Plasencia y míos, así como incursionaré en el mundo de las coplas y el flamenco que me llega por sangre de mis abuelos paternos”, dijo. “No faltarán íntimos boleros y sandungueros sones. Estaré acompañada por el excelente grupo musical Old Habana, dirigido por el pianista y compositor Sergio García, con Antonio Tebelioen el bajo, Antonio Rodríguez en la batería y Jorge Pinelo en el saxo”.
Además de la gira, María de Jesús anunció el lanzamiento de su álbum Orígenes. “Se trata de una recopilación de grabaciones realizadas en Hungría, Finlandia y Suecia, en las que interpreto diferentes estilos musicales que van desde la balada y el pop, al gospel y otros”, dijo la cantante. “Son canciones con un significado muy especial, escritas en conjunto con mi amigo Roberto Szikora, quien es además es el arreglista de todos los temas. Son canciones que hablan de pasiones infinitas, de esperanzas y de nostalgias”.
El tema Orígenes “es una canción que grabe en Budapest, inspirada en la necesidad de preservar nuestras raíces e identidad en este andar de los cubanos por el mundo y la esperanza de volver”, explicó.
En 1984, luego de asistir al Festival Internacional en Bulgaria Orfeo de Oro, no regresa a Cuba y comienza el difícil proceso de vivir como inmigrante, en la que sería su segunda patria, Suecia. Recién en 1987 retoma su carrera artística con una nueva dimensión internacional, ganando ese mismo año el Festival Internacional de la Canción de la Isla de Malta y, desde entonces, participando en múltiples eventos y conciertos en diferentes países como, Curazao, Panamá, Egipto, Turquía, Austria, Corea del Sur, Filipinas, Francia, Finlandia y otros.
Para la cantante, Miami es una ciudad de muchas palabras y también de muchas vidas. “Es una ciudad diferente que tiene un embrujo que atrapa de inmediato y que permite aspirar la melancolía de la patria amada en sus rincones y que ha acogido con amor de madre a los cubanos”, dice. “Creo que para todos nosotros es simple, amamos a Miami con sus virtudes y defectos porque es también nuestra ciudad”.•




























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