A los 76 años y con una sordera que obliga a que uno le repita cada pregunta un par de veces, el director más productivo de la historia de Hollywood no tiene ninguna intención de aminorar la marcha.
La semana pasada llegó a las carteleras de Miami su última película, To Rome with Love, rodada íntegramente en Italia, y mientras se prepara para comenzar un nuevo filme en Nueva York y San Francisco en los próximos días, Woody Allen continúa las negociaciones para que Brasil y Argentina sean el escenario de la cinta que ruede en el 2013.
Lo cierto es que si algo tiene en claro el director es que no le interesa para nada jubilarse. “Hay gente que se retira y es muy feliz”, comenta. “Se dedican a viajar, se van a pescar, juegan con los nietos. Pero luego están los otros, a los que pertenezco yo, los que les gusta trabajar todo el tiempo. Yo me no veo jubilado y dedicado a acariciar al perro. Tengo mucha energía, soy muy ansioso y muy nervioso. Por supuesto, si tengo un infarto no me quedará otro remedio, pero si la salud me acompaña, pienso seguir adelante. Lógicamente, puede que los que ponen el dinero para mis películas tengan un momento de lucidez y dejen de hacerlo. Supongo que aún en ese caso, no me jubilaría. Me dedicaría a escribir obras de teatro o a hacer literatura”.
Allen explica que una de las razones por las que le gusta tanto lo que hace es que le permite imaginar situaciones que nunca podría vivir en la vida real. “La mayoría de las veces, lo que nos pasa en lo cotidiano es mucho más triste y aburrido. En el cine, uno puede controlar todo lo que pasa. Puedes permitirte vivir las fantasías más indulgentes y escapistas, plenas de romanticismo. Uno puede hacer lo que quiera”, señala. “Por eso es tan placentero ganarte la vida haciendo películas, porque no estás viviendo en el mundo real. Cada mañana cuando llegas al trabajo, estás rodeado de mujeres hermosas y hombres talentosos e inteligentes. Todo el mundo está disfrazado y la música es hermosa. Todos te ayudan a contar tu historia, algo totalmente fabricado y escapista. No es real, pero es divertido, y la única forma que puedes lograrlo es creando ficción”.•




























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