Virginia Beach -- Barack Obama pasó a la ofensiva contra los republicanos este viernes en el inicio de una gira electoral en Virginia , un estado clave a las puertas del Viejo sur conservador, pero cuyos cambios demográficos podrían, como en el 2008, jugar a su favor.
El presidente estadounidense, candidato a un segundo mandato de cuatro años el 6 de noviembre, pidió al Congreso, dominado en parte por sus opositores, no renovar las ventajas fiscales concedidas por su predecesor republicano George W. Bush, pero sí aquellas que benefician a los contribuyentes que ganan menos de $250,000 por año.
Ante unas 1,400 sipatizantes reunidos en el gimnasio de un liceo de Virginia Beach, Obama aprovechó para arremeter contra los republicanos y su candidato a la Casa Blanca, Mitt Romney.
Sus ideas para la economía son fáciles de resumir: ellos quieren dar $5,000 millones en nuevas reducciones de impuestos, en su mayoría para los ricos, además de los regalos de Bush, afirmó.
Los republicanos, agregó el mandatario, piensan que todos estos beneficios van a llegar poco a poco, la economía va a mejorar y que ustedes van a beneficiarse.
Pero, debo decirles, yo creo que están equivocados . Y la razón, Virginia, es que ya lo hemos intentado una vez, lanzó Obama aludiendo a la crisis del 2008, antes de ironizar: Cuando no funciona, ¿por qué intentarlo de nuevo?.
Virginia Beach es vecina de Norkfolk, el mayor puerto de guerra de Estados Unidos, y Obama aprovechó su visita para comer en un restaurante con esposas de militares, a favor de las que la primera dama, Michelle Obama, se comprometió a trabajar.
El presidente debía participar en otras cuatro reuniones entre viernes y sábado en Virginia, en las zonas residenciales de las ciudades de Richmond y Washington, entre otras.
Antes muy conservador --con Richmond como capital del sur durante la Guerra de Secesión--, Virginia se volvió mucho más sensible a las ideas demócratas, en particular con el desarrollo de los suburbios hacia el sur y el oeste de la capital federal.
Las minorías representan cerca del 30 por ciento de la población del estado. Los hispanos, que votaron casi en dos tercios a favor de Obama hace cuatro años, duplicaron su proporción entre el 2000 y el 2010, según cifras del censo.
Estos cambios resultaron en el triunfo de Obama en Virginia, con la designación de sus 13 grandes electores en 2008, algo inédito hasta entonces para un candidato demócrata a la presidencia desde Lyndon Johnson en 1964.
Menos de cuatro meses antes de las elecciones, los sondeos dejan soñar a los demócratas que se repita su victoria en el estado: el sitio especializado RealClearPolitics estima que el 47.5 por ciento de los votantes en Virginia se pronunciará a favor de Barack Obama, contra 44.5 por ciento que votará por su rival republicano, Mitt Romney.






























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