En el empleo de fiscal estatal, que paga unos $150,000 anuales, no se hacen muchos amigos: las víctimas tienden a quejarse de que los criminales no reciben el castigo que les corresponde y los acusados lamentan que las penalidades sean tan severas. Entre unos y otros los fiscales buscan la justicia y cuando la encuentran muchos quedan insatisfechos.
Ahora Katherine Fernández Rundle, fiscal del Condado Miami Dade durante los últimos 20 años, aparece en el medio de una contienda electoral en la que los insatisfechos son legión, comenzado por ella misma.
Déjenme hacer un par de anotaciones para explicarme mejor. Primero, hay que entender que la ley requiere que el cargo de fiscal sea partidista. Para llegar a la fiscalía hay que presentarse como demócrata, republicano o independiente. Segundo, la ley también requiere que los candidatos en las elecciones a cargos partidistas se nombren en las primarias, que en el presente ciclo electoral tendrán lugar el 14 de agosto.
Es decir, de acuerdo con la Constitución del Estado en los comicios del 14 de agosto los electores tienen la oportunidad de determinar quienes serán los candidatos de los partidos que luego se enfrentarán en la elección general de noviembre, coincidiendo con las presidenciales.
Por tanto, de acuerdo con el esquema de elecciones partidistas que tenemos en Florida, el 14 de agosto los electores sólo pueden votar de acuerdo con su afiliación. Los electores inscritos como republicanos votan en las primarias republicanas y los demócratas en las primarias demócratas.
En 1998, los floridanos decimos crear una excepción a esta regla y enmendamos la Constitución estatal para permitir que si en las primarias sólo hay candidatos de un partido y por lo tanto el ganador no va a tener oponente en la elección general de noviembre, entonces la primaria debe ser abierta a todos los electores independientemente de cual sea su inscripción partidista.
El leguaje de la Constitución, Artículo VI, es muy claro: la primaria sólo es abierta a todos los electores si el ganador no va a tener oponente en la elección general en noviembre. La Constitución no entra en detalles sobre el tipo de oponente. No dice si debe ser un oponente fuerte, débil, viable, que haga campaña electoral o que se presente en buena fe. No señala si puede ser un payaso o un genio. No califica qué tipo de oponente. Sólo señala que la primaria es abierta únicamente cuando el ganador no va a tener oponente en la elección general que le sigue.
Volvamos a Fernández Rundle. Ella se presenta de nuevo como demócrata y tiene rival en las filas demócratas, el abogado de defensa criminal Rod Vereen. No hay rival republicano, ni independiente, porque nadie se presentó. Sin embargo, en el último momento aparecieron dos candidatos “write-in” que nadie conoce y que no hacen campaña. Los “write-in” son candidatos que piden bien poco: que en la boleta electoral de noviembre haya un espacio donde los votantes que lo deseen puedan escribir sus nombres. No sé porque alguien puede inscribirse como candidato “write-in” ni por qué, con la excepción de su inmediata familia, alguien puede votarle pero la ley es como es y al aparecer candidatos “write-in” la primaria demócrata queda cerrada sólo a electores inscritos como demócratas, dejando fuera a republicanos e independientes. Fernández Rundle ha acusado a Vereen de estar tras la maniobra. Vereen lo ha negado. Sin duda, la más perjudicada es Fernández Rundle porque su principal base electoral está entre los hispanos republicanos que no podrán participar en la elección del 14 de agosto. El gran beneficiario es Vereen que cuenta con obtener el grueso del voto demócrata afroamericano.

























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