NUEVA YORK -- Yajaira Sierra Sastre dice que soñar no cuesta nada, por eso lleva toda la vida preparándose para ser algún día la primera mujer puertorriqueña en el espacio, y ahora está un poquito más cerca de lograrlo, después de haber sido seleccionada para participar en un nuevo proyecto de la NASA.
Desde niña he querido ser astronauta. Se lo decía a la gente en la escuela, y ya entonces guardaba todo lo que veía en el periódico que tenía que ver con las misiones al espacio y los astronautas, afirmó en una entrevista a Efe esta doctora en nanotecnología de la Universidad de Cornell (Nueva York).
A sus 35 años, Sierra Sastre no puede esconder su emoción cuando cuenta que es una de las seis personas que formarán parte el próximo año de una simulación espacial de la NASA en la que experimentarán con la manipulación de alimentos y estudiarán su comportamiento en una hipotética base marciana.
Somos seis científicos que viviremos durante cuatro meses en régimen de aislamiento en un habitáculo planetario para simular lo que sería la vida de los astronautas en una futura base marciana y participando en un estudio sobre la importancia de la alimentación en el espacio, detalló.
Detrás del proyecto está el interés de la NASA en investigar por qué los astronautas no comen lo suficiente, después de haber observado que se aburren de la comida y acaban teniendo problemas como pérdida de peso o baja productividad que ponen en riesgo su salud.
Es un problema que quieren resolver para cuando haya misiones a Marte y tengan que instalarse allí por periodos de más de un año, subrayó la científica, que no se atreve a fijar una fecha exacta para la conquista del planeta rojo pero cree que habrá misiones tripuladas en los próximos veinte años.
Durante los cuatro meses de simulación, que comenzarán en marzo del próximo año en una base de Hawái, no tendrán comunicación en tiempo real, aunque sí contacto con la tierra a través de correo electrónico, y cada vez que salgan del habitáculo tendrán que vestirse con trajes espaciales.
Como parte del estudio de comidas, queremos controlar la exposición a aires frescos, evaluar cómo nuestro sentido del olfato o del gusto cambia a través del tiempo en condiciones de aislamiento, y saber el rol de la comida en el estado de ánimo de los tripulantes, añadió.
En la actualidad los astronautas se alimentan con comidas ya preparadas pero Sierra explicó que en la superficie de Marte hay cierta gravedad y por eso se pueden cocer alimentos, por lo que están probando a cocinar con una gran cantidad de ingredientes no perecederos deshidratados.
Nos están enseñando nuevas técnicas de cocina y estamos armando una base de datos con recetas que recomendaremos a la NASA para las futuras misiones a Marte.






























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