Cuando Robin Roberts, anchor del programa Good Morning America, reveló el mes pasado en televisión nacional que padecía del síndrome mielodisplásico, millones de televidentes escuchaban por primera vez el nombre de este desorden sanguíneo.
Sólo dos semanas más tarde, cuando la escritora y cineasta, Nora Ephron, murió de leucemia aguda, los informes de los medios no explicaron que el síndrome mielodisplásico predispone al cáncer de sangre que acabó con su vida.
No es de extrañar que la información sobre el síndrome mielodisplásico, un grupo de desórdenes sanguíneos de la medula ósea, también conocidos como MDS, sea limitado. Los médicos están aún tratando de entenderlo.
¿Es o no el MDS un cáncer de la sangre?
El problema es que el MDS representa un grupo heterogéneo de enfermedades. El síndrome no es la enfermedad. Es una variedad de mutaciones de la médula ósea, dice el Dr. Steven Fein, hematólogo oncólogo en el Baptist Health South Florida.
Sencillamente, la medula ósea no funciona adecuadamente, entonces los pacientes desarrollan condiciones que amenazan su vida como un bajo conteo de glóbulos rojos y de plaquetas, dice el Dr. Stephen Nimer, director de Centro Comprensivo de Cáncer Sylvester de la Universidad de Miami y presidente de la Fundación MDS. Los síntomas pueden incluir cansancio, falta de aliento, moretones y sangrado.
Con el tiempo, el MDS destruye la médula ósea, que es la célula madre fuente de producción de sangre en el cuerpo, la zona cero para el sistema inmunológico y necesario para mantener la vida. Rara vez los pacientes se curan sin un trasplante de células madre de la sangre o un trasplante directo de médula ósea, como en el caso de algunos tipos de cáncer de la sangre como linfoma, leucemia y mieloma.
El transplante elimina el MDS y le ofrece a los pacientes la capacidad de crear células de sangre normales, explica Nimer.
Los medicamentos estándar incluyen las drogas de quimioterapia 5-azacytidine, decitabine y lenalidomide.
Hasta la década del 1970, al MDS se le llamaba preleucemia. Pero dicho término se eliminó ya que sólo un 30 por ciento de los pacientes con MDS desarrollaban leucemia.
En algunas ocasiones el cáncer es tratado exitosamente y las personas sobreviven, pero hay un pequeño grupo que puede desarrollar leucemia, dice Nimer.
Se cree que un 2 por ciento de las personas con MDS fueron pacientes de cáncer.
Durante el programa, Roberts dijo que su MDS es probablemente un efecto secundario de la quimioterapia que recibió en el tratamiento del cáncer de seno hace cinco años.
Algunas veces, el tratamiento puede llevar a otros asuntos médicos serios y eso es lo que estoy enfrentando, dijo Roberts a la teleaudiencia. Se trata de enfocarse en la lucha y no en el miedo.
Anualmente se realizan unos 60,000 trasplantes de médula ósea o células madre en los Estados Unidos, según la Dra. Lyle Feinstein, directora del programa de trasplante de sangre y médula en el Instituto de Cáncer Memorial del Memorial Hospital West en Broward County.






























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